A mediados de 2013, el Departamento de Energía de Estados Unidos dio a conocer un nuevo informe, en el que Argentina aparece entre los países que cuentan con las principales reservas de shale gas y shale oil a nivel mundial. Esto desató la “fiebre de los no convencionales” y nuestro país cerró con celeridad un acuerdo con Chevron para explotar el yacimiento Vaca Muerta. La decisión va a contramano de la necesidad mundial de disminuir el aumento de la temperatura que, de acuerdo a las últimas estimaciones va a camino a estar entre los 3,6°C y los 5,3°C, muy lejos de los 2°C que necesita el mundo para mantenerse a salvo de una catástrofe climática. La solución se encuentra en las energías renovables, inagotables y limpias, que abundan en todo el territorio argentino pero que, hasta ahora, no han recibido el debido respaldo político para poder desarrollarse, contrariamente a lo que sucede con los combustibles fósiles altamente contaminantes.

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