El plan de Saneamiento del Riachuelo atraviesa hoy su hora más crítica desde que en el año 2006, la intervención de la CSJN lograra instalar esta compleja problemática en un lugar destacado dentro de la agenda pública.

Las graves denuncias formuladas contra el Juez Federal de Quilmes Luis Armella, generaron una crisis que parecieron retrotraer las cosas años atrás, en donde el Riachuelo una y otra vez apareció vinculado a episodios de corrupción.

Sin embargo, en esta oportunidad la cuestión adquirió ribetes diferentes, habida cuenta del rol preponderante que asumió la Justicia en el desarrollo de todas las acciones vinculadas con el saneamiento del Riachuelo; no solo a través de la emisión del fallo histórico que condenó al Estado Nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia del Buenos Aires, a recomponer el daño ambiental existente, sino fundamentalmente en la conducción del proceso de ejecución de la sentencia que tuvo en el Juez Federal de Quilmes su actor más importante.

De allí que las denuncias dadas a conocer por la prensa, luego investigadas judicialmente y que involucraron al magistrado a quien el Máximo Tribunal de la Nación encomendó el control del proceso de cumplimiento de su fallo, impactaron fuertemente en la credibilidad del sistema ideado por la Corte, lo cual llevó a que ésta se viera obligada a adoptar medidas de carácter extraordinario tendientes a reencauzar el proceso.

Al igual que lo hemos hecho en otras oportunidades en este mismo informe, nos proponemos hacer un análisis de las principales acciones desarrolladas durante el año 2012, que involucran la marcha del Plan de Saneamiento, pero teniendo muy en cuenta que los episodios que marcaron el ritmo del caso durante el año 2012 tuvieron como eje central la situación de la justicia, y en particular, al hoy ya ex juez a cargo de la ejecución de la sentencia.

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