La gestión de los residuos sólidos urbanos (RSU) es uno de los problemas estructurales más importantes con los que tiene que lidiar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), enterrándose a diario más de 6 mil toneladas de residuos en rellenos sanitarios ubicados en la provincia de Buenos Aires. La situación es crítica ya que el relleno sanitario donde van a parar los residuos de dicha localidad, y de otras jurisdicciones de la provincia de Buenos Aires, se encuentra saturado, y si no se reduce la cantidad de residuos que se entierra, el Gobierno de la ciudad se verá en serias dificultades en su gestión.

El 2012 fue un año marcado por el conflicto en torno a la basura. Dependiente en su disposición final del enterramiento de residuos en la provincia de Buenos Aires, el año marcó un antes y un después en los compromisos asumidos por la Ciudad de Buenos Aires en la tarea postergada de implementar la renombrada Ley Nº1.854, más conocida como “Ley Basura Cero”, sancionada en el año 2005, pero con escasa implementación en los años que le siguieron a su sanción.

Por su parte, la provincia de Buenos Aires no se encuentra en mejores condiciones, con la particularidad de la complejidad que alberga su territorio, en donde gran cantidad de personas conviven con la basura como consecuencia de la disposición masiva de RSU y la existencia de basurales a cielo abierto que agudiza la situación. Es así que, al igual que la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires se enfrenta con el mismo problema, esto es, la saturación de los rellenos sanitarios existentes a donde se envían en forma masiva los RSU.

A ello se suma la imposibilidad de dar apertura a nuevos lugares de disposición final debido a la fuerte negativa de los vecinos en consecuencia de los efectos perjudiciales que su existencia les puede generar en la salud y en el ambiente que necesitan para vivir.
La gestión de RSU es un tema de difícil tratamiento que involucra a los gobiernos y una gran cantidad de actores en forma significativa: sociedad civil, empresas, y ciudadanía en general, dependiendo de la etapa de gestión que se trate. Es así que se necesita de una fuerte voluntad política por parte del Estado para realizar los diversos aspectos exigidos por el sistema, sin lo cual el nuevo paradigma trazado dudosamente podrá hacerse realidad.

Está claro que la disposición masiva de residuos ya no representa una solución sustentable, siendo la tendencia mundial considerar a los RSU como un recurso del que se pueden extraer nuevos materiales para el reciclado, cuidando de esta manera nuestro ambiente y sus recursos. Por otro lado, la adopción de este nuevo enfoque reduce el impacto de las grandes ciudades sobre el ambiente y la salud de las personas, resultando la aprehensión de este nuevo paradigma el desafío que las autoridades públicas deben cristalizar, tanto en lo que hace en las políticas públicas a desarrollar como a la concientización y educación de la sociedad.

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