La expansión de la agricultura registrada durante las últimas dos décadas genera preocupación por sus impactos en el ambiente y la salud de la población. En particular, la notable expansión del cultivo de soja ha implicado un aumento en el riesgo de contaminación con plaguicidas dada la alta dependencia de esta oleaginosa respecto de los productos agroquímicos. A esto se suma el corrimiento de la frontera agropecuaria que lleva a que los productos fitosanitarios sean aplicados en zonas cada vez más cercanas a áreas pobladas.

Este trabajo presenta una breve reseña del estado de la cuestión en nuestro país y aborda especialmente la problemática de los envases vacíos y la aplicación de plaguicidas en áreas urbanas, periurbanas o de interfaz urbano- rural. En base al análisis de las experiencias locales e internacionales se sugieren instrumentos y herramientas que podrían dar solución a estos problemas en el marco de una legislación que aborde la gestión integral de estos productos en todo su ciclo de vida, con miras a la protección del ambiente y la salud de la población.

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