tobianomaca

Las organizaciones Banco de Bosques, Vida Silvestre, Aves Argentinas y FARN, acompañados de 17 organizaciones referentes en temas ambientales, realizaron una conferencia de prensa luego de que, días atrás, importantes medios anunciaron que el gobierno nacional, tras la visita del presidente Mauricio Macri a China, confirmó el inicio de la construcción de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en el río Santa Cruz en el mes de noviembre.

A continuación las respuestas por parte de las entidades involucaradas a las afirmaciones postuladas por el Ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, en una editorial publicada en Diario La Nación el pasado 14 de septiembre:

“La energía hidroeléctrica también es una energía renovable.”
La energía hidroeléctrica hasta 50 Mw de potencia es renovable. Ni la Ley Nacional de Energías Renovables (Ley N° 27191) ni la comunidad mundial consideran las grandes represas como renovables por el impacto ambiental que producen. Además, luego de cumplir su ciclo de vida, las grandes represas no generan más energía dejando sólo una gran pared inútil y un río muerto.

“Pueden constituir aprovechamientos compatibles con el cuidado del ambiente y atender de esa forma parte de las necesidades de energía de los hogares, industrias y comercios de nuestro país.”
Tanto en el informe realizado por la Administración de Parques Nacionales, como en los presentados por distintas ONG, queda demostrado que estas represas van a generar un daño irreversible sobre el ecosistema, atentando contra especies en peligro crítico de extinción como el macá tobiano. Pero tampoco van a solucionar el problema energético a corto ni a largo plazo, ya que TODAS las grandes represas del mundo tardan el doble de tiempo en construirse que el proyectado, sino que además representan energía AÚN más cara para el país.

El estuario del río Santa Cruz es el espacio de invernada de macá tobiano, esta especie nidifica y pasa el invierno sobre el mar. Este año se encontró que el 90% de la especie vive en este estuario durante esa época. El macá tobiano es un ave endémica, exclusiva de nuestro país, y Santa Cruz” explicó Rodrigo Fariña, Director del Departamento de Conservación de Aves Argentinas.

“El estuario del río Santa Cruz es un sitio internacionalmente reconocido como AICA (Área de Importancia para la Conservación de las Aves) ya que además del macá tobiano alberga colonias de aves amenazadas como flamencos y pingüinos. Por lo que esta cuenca no sólo no debería tener un emprendimiento de estas características, sino que debería ser convertida en un área natural protegida” alerta Rodrigo Fariña.

“Desde la factibilidad técnica, ¿Tiene sentido construir represas tan lejos del centro de consumo? El proyecto fue pensado para el verano en Buenos Aires con la intención de evitar los cortes de luz que se suelen generar”. Según Pedro Friedrich, Presidente de Banco de Bosques, “Las represas no son necesarias para evitar los cortes de luz, está demostrado que las represas en general tardan dos veces más del tiempo proyectado, estas se proyectan hacer en 5 años por lo que las tendremos funcionando en 10 años. Por lo tanto las represas no resuelven el problema energético de Buenos Aires ni a corto ni a largo plazo”.

“Se lanzaron a hacer una represa, pero nadie se está ocupando de estudiar que hay detrás de semejante obra y semejante impacto”, mientras agrega que “hay una pérdida de soberanía desde el punto de vista energético y se contradice al discurso de energías renovables que tiene el gobierno”, concluye el titular de Banco de Bosques.

“(…) la decisión no puede guiarse exclusivamente en miradas que, aun bien intencionadas, sólo atienden a una parte de los intereses en juego.”

En este punto coincidimos, ¡ya que no se entiende cómo se decide avanzar con este proyecto cuando desde el punto de vista económico, energético, tecnológico, ambiental y social estas represas no tienen justificación! El único interés que parece estar en línea con este proyecto es el acuerdo con China.

“La misma energía generada, pero con menor inversión y por lo tanto con ahorro para los argentinos.”

Estas represas representan energía más cara para el país. Utilizando la misma inversión en energías alternativas se podría producir un 74% más de energía. Y aplicando esa misma inversión en políticas de Uso Racional y Eficiente de la Energía se podría ahorrar un 24% más de energía por año que el que producirían estas represas. Pedro Friedrich, por su parte afirma que “existen formas mucho más baratas y más eficientes que construir megarepresas. Además lo alarmante es que las represas van a generar energía sólo el 44% del tiempo. Mientras una planta eólica en la Patagonia tiene un 50% de generación.”

Manuel Jaramillo, Director de Conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina subraya que “hay que cambiar el foco de la discusión energética, dejar de pensar cómo producir más y empezar a consumir menos. Las cifras se imponen: en 5 años (tiempo que se tardará como mínimo en producir las represas) con las represas produciríamos 5000GWh/año frente a los 6223GWh/año que se alcanzarían con políticas de eficiencia (un 24% más). A 15 años un uso racional y eficiente nos posibilita un 363% más de energía. Esto reafirma que las represas son un mal negocio y que tenemos otras alternativas como la eólica, solar, biomasa y mini hidro. En algunos años vamos a necesitar un 40% más de energía. Por eso es importante la diversificación de la matriz”.

En relación a la eficiencia energética, el informe ¡Argentina no necesita represas sobre el Río Santa Cruz! Alternativas energéticas, demuestra que las represas son un mal negocio energético y económico.

“(…) el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación está realizando una importante actividad de asesoramiento a las autoridades ambientales provinciales y de este mismo ministerio, sugiriendo un conjunto de tareas que deben completarse para llegar a un Estudio de Impacto Ambiental completo y adecuado”

“El viejo proyecto tuvo un análisis de impacto ambiental bastante accidentado. El Ministro de Energía y Minería ha afirmado que el proyecto para la construcción de las represas será modificado técnicamente, por lo cual deberá iniciarse un nuevo procedimiento tendiente a lograr su Evaluación de impacto Ambiental (EIA) de manera integral”, subraya Andrés Nápoli, Director Ejecutivo de FARN.

Para ello resulta necesario que el referido Ministerio, junto con el de Ambiente y Desarrollo Sustentable pongan en marcha el mencionado mecanismo, que deberá “contar con los plazos y las instancias institucionales y técnicas adecuadas para un profundo análisis de los impactos ambientales, sociales, económicos y de valoraciones de alternativas energéticas que la presente inversión demanda” asegura el titular de FARN.

Llama la atención que el gobierno afirme por un lado que las obras para la construcción de las represas se iniciarán en noviembre de este año, mientras y que el Ministro de Energía sostenga que se realizará un procedimiento de evaluación serio y transparente, todo ello en un mes y medio, sobre todo cuando actualmente ni siquiera se conoce el nuevo proyecto. En este sentido, “la obra no debería comenzar sin que se lleve a cabo la totalidad del procedimiento de EIA, caso contrario cualquier decisión que se adopte al respecto será pasible de ser declarada nula, tal como lo dispone la Ley N° 25.675” concluye Andrés Nápoli.

El mundo ambiental también se suma a nuestro reclamo

La Asamblea de miembros de la UICN, que reúne a Estados, ONG, organizaciones internacionales, académicas y de pueblos indígenas de todo el mundo votaban la moción presentada por la delegación argentina en el Congreso Mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en contra de la construcción de dichas represas. De esta manera, según el texto oficial,

“EXHORTA a la República Argentina a que suspenda toda actividad relacionada con el proyecto de las represas sobre el río Santa Cruz hasta que se lleve a cabo el debido proceso de evaluación de impacto ambiental (EIA) y evaluación ambiental estratégica (EAE) conforme a la legislación vigente, con plena y efectiva participación de todos los actores interesados y organismos competentes en el marco de un debate informado y estratégico sobre las decisiones energéticas del país, asegurando que no resulten afectados el ecosistema de la cuenca del río Santa Cruz ni las poblaciones del macá tobiano en territorio argentino”.