Marruecos 20 de noviembre, 2016. En una negociación mucho más técnica que se vio nublada por momentos con la elección del nuevo presidente de Estados Unidos, los países de todo el mundo produjeron, además de la decisión final, la “proclamación de Marrakesh”, una declaración general de compromiso con el Acuerdo de Paris y su implementación. A esta proclamación se suman los dichos de más de 300 compañías internacionales que continuarían desarrollando su compromiso climático, junto a la declaración de 48 países comprometidos a llegar al 100% de energías renovables al 2050, entre otras medidas climáticas.

“Muchas de las reglamentaciones necesarias para la implementación del Acuerdo están encaminadas y se prevé su correcta continuidad para el año que viene. Pero esta COP (Conferencia de las Partes) no pudo aprovechar el impulso como para desarrollar todas las demás medidas de ambición que se necesitan” subrayó Enrique Maurtua Konstantinidis, Director de Cambio Climático de FARN.

El financiamiento fue un tema clave. Se percibieron compromisos de varios países para hacer nuevos aportes al fondo de adaptación (un fondo que viene desde el Protocolo de Kioto para atender a los países en vías de desarrollo). Este fondo al mismo tiempo está en tela de discusión, porque se lo quiere pasar a la órbita del Acuerdo de París, por lo que se decidió continuar las conversaciones para que  pueda “servir” a dicho acuerdo. Este tema lo utilizaron los países desarrollados para distraer el verdadero problema que es el escalamiento del financiamiento para la adaptación que debe llegar a los 50 mil millones de dólares para el año 2020.

Los países también acordaron una agenda de trabajo comandada por las presidencias de la COP en 2017 (Marruecos y Fiji) para crear las reglas de los diálogos de 2018, año del ajuste de la ambición. En 2018 los países deben cotejar el reporte de las implicancias de 1,5º C del IPCC (Panel Interguernamental sobre Cambio Climático) y aumentar su ambición sobre todo en materia de mitigación, y financiamiento. “Si el plan se cumple y la sociedad civil puede participar habrá mas chances de aumentar la ambición en 2018. El único riesgo que se presenta es que Polonia es el país nominado para presidir la COP ese año y no tiene buen historial de COPs ambiciosas” agregó.