“Creemos que el desarrollo sostenible sin igualdad de género no es desarrollo ni es sostenible”, afirmó el Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL, Antonio Prado en el marco la Quincuagésima tercera reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, celebrada en enero de 2016 en la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago, Chile.

 Lo que muchos líderes actuales sostienen como premisa para el desarrollo sostenible, se traduce en un compromiso de carácter urgente para todas las mujeres del planeta.  En esta nueva concepción, las mujeres asumen un nuevo rol en la sociedad al asumir la responsabilidad de ocupar un lugar de acción. Ya que ellas, al gestionar y accionar desde los valores femeninos que les son intrínsecos por naturaleza, tienen la capacidad de revertir el daño ambiental construyendo nuevos sistemas. 

 Pero esto no es nuevo, Ban Ki-Moon, el Secretario General de las Naciones Unidas, en marzo de 2010, comentó a los participantes en la reunión sobre el Estado del Planeta, celebrada en el Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York: “Las mujeres son la clave del desarrollo sostenible, la paz y la seguridad en el mundo”. 

Mujeres y sustentabilidad: una relación natural

Existe más de un enfoque para definir este nexo. De acuerdo a un estudio publicado por la Universidad de Cuyo, titulado Perspectiva de género en Políticas Públicas de medio ambiente (2015), una de las principales corrientes es “género, medio ambiente y desarrollo sustentable”. La visión de este enfoque es amplia y foco no está sólo en las mujeres sino también a las relaciones que éstas establecen y en el sistema de poder en el que están insertas, ya que estas dos variables condicionan el vínculo que crean con el ambiente.

En todos los casos las mujeres se perciben como conocedoras de los recursos naturales, y por lo tanto como sujetos capaces de crear nuevas formas que conduzcan a la sustentabilidad.  

Género y cambio climático

Las respuestas al cambio climático se perciben como la oportunidad para incluir la perspectiva de género y transformar la realidad. De acuerdo a un artículo publicado en ONU Mujeres, las mujeres y las niñas son quienes más sufren el impacto del cambio climático. Por ejemplo, en un contexto de desastre, las mujeres tienen más probabilidades de morir que los hombres. En el tsunami asiático de 2004 más del 70 por ciento de las víctimas fatales fueron mujeres.

Así como son más vulnerables, si las mujeres son tomadoras de decisiones responden con soluciones innovadoras para lograr el desarrollo sostenible, en general, convirtiéndose en agente de cambio. 

Sin embargo, a pesar de que las mujeres ya están haciendo aportes sustanciales en el desarrollo de soluciones sostenibles para adaptación al clima como parte de iniciativas locales, nacionales e internacionales, sus contribuciones no suelen ser reconocidas. Es difícil cambiar la mirada de que las mujeres no son beneficiarias vulnerables de las políticas de adaptación al clima sino que son ciudadanas con derechos que deben ser reconocidas por la capacidad de acción, las habilidades y experiencia que pueden aportar.  

La perspectiva de género es un factor crucial para lograr que las políticas y los procesos frente al cambio climático sean eficaces y justos. Estos tienen el potencial de balancear las disparidad en las relaciones de poder entre hombres y mujeres, cumpliendo un rol transformador en la sociedad. En casos de desarrollo estrategias de adaptación al cambio climático, las mujeres contribuyen críticamente a implementar soluciones de bajas emisiones de carbono, un ejemplo es el caso de Solar Sister (www.solarsister.org).

El liderazgo en femenino hacia la sustentabilidad

Instalar los valores femeninos en la forma de gestionar y en la toma de decisiones no es algo exclusivo de las mujeres, sin embargo son ellas quienes lo hacen espontáneamente. Inspiran a través de su accionar y de sus logros, a hombres y mujeres por igual, haciendo lo que instintivamente saben hacer: cuidar al ambiente, proponer soluciones concretas y sostenibles, desafiar el status quo, instalar el diálogo y difundir conocimientos ancestrales.

 Quizás sea hora de tomar cartas en el asunto, al entender que es imperativo que las mujeres hagan un aporte a la sociedad ocupando lugares en los puestos de decisión y en la gestión hacia un nuevo sistema. Transformando el rol de espectadoras a líderes de este siglo. Y para ello, es necesario trabajar como sociedad, creando los espacios pertinentes, las estructuras adecuadas y actualizando los patrones culturales. 

Texto escrito por María Julia Tramutola, Desarrollo Institucional de FARN.