LOGOG20

 

Buenos Aires, jueves 30 de noviembre de 2017. En el día de hoy, el gobierno argentino asumió la presidencia del G20, el grupo de las 20 economías más importantes del mundo bajo los temas de “infraestructura, empleo del futuro y seguridad alimentaria”.

El G20 reúne a las economías que representan más del 80% de producto interno bruto (PIB) a nivel planetario, englobando a dos tercios de la población y los mayores países del mundo en términos territoriales. Sus miembros concentran tres cuartas partes del comercio global y entre ellos, se encuentran los quince mayores. Asimismo, concentran el 75% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y de allí la importancia en los compromisos asumidos en esta materia. 

La infraestructura y el empleo atravesarán la mayor parte de la agenda del G20. De sumo interés para la administración de Macri, este último tema es muy cuestionado socialmente a raíz de las nuevas medidas regresivas en materia de derechos, un contexto que requeriría abordar las necesidades actuales para poder avanzar hacia el futuro. Respecto a la discusión sobre infraestructura, desde la sociedad civil podría considerarse como una oportunidad si sirve tanto para mejorar el acceso de grandes sectores de la población a servicios básicos, como para buscar infraestructura resiliente y en línea con un mundo sustentable. Sin embargo, puede ser un gran riesgo si no existen adecuados canales de toma de decisión y finalmente se priorizan proyectos de gran envergadura, de alto impacto ambiental y social, de mayor costo y de menor beneficio. 

En relación a esto, Pía Marchegiani, directora de política ambiental de FARN dijo: “Debe tomarse con cautela el excesivo énfasis que se pone a las asociaciones público-privadas como herramienta para financiar infraestructura, sin un debate sustantivo respecto de sus distintos tipos de riesgos.”

Con respecto a clima, el gobierno argentino para el 2018 decidió separar clima y energía en dos grupos diferentes: transición energética y sostenibilidad climática. Esto difiere de la idea original de Alemania de unir ambos temas en el G20 para asegurar que la energía atienda la necesidad de la transición energética.

“Esta división trae algunas dificultades con respecto a la discusión energética porque abriría la puerta a otras energías que no contribuyen a la mitigación del cambio climático; sin embargo tener una agenda climática exclusiva permitiría un mayor desarrollo de temas como la adaptación y resiliencia al clima, y la transición justa de los trabajadores a los escenarios futuros” dijo Enrique Maurtua Konstantinidis, director de cambio climático de FARN.

Por otro lado, y atento la naturaleza de nuestro país, está claro que el sector agropecuario será uno de los ejes fundamentales en la agenda, con un 10% en la participación en el PBI y representando el 60% de las exportaciones de nuestra economía. “Sin embargo, debemos revisar si un modelo sostenible es aquel que responde a las demandas internacionales sin considerar a las economías regionales con un modelo cuyo principal fin ha sido la de generar divisas y no alimentos. Un modelo de producción que ha avanzado sobre ecosistemas naturales como humedales y bosques afectando negativamente la salud de las poblaciones debido al mal uso de los agroquímicos, problemática con un debate parlamentario aún pendiente”, María Marta Di Paola, coordinadora de economía y política ambiental de FARN.

El G20 claramente busca ser una oportunidad para Argentina, estará en manos del gobierno enfocar, o no, las oportunidades hacia la construcción de un futuro sostenible para el país.