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El día 30 de noviembre, el gobierno argentino asumió la presidencia del G20, el grupo de las 20 economías más importantes del mundo bajo los temas de “infraestructura, empleo del futuro y seguridad alimentaria”.

La novedad: la agenda climática quedó separada de la energética. En Hamburgo durante la presidencia alemana, el tema se había combinado en un único grupo de clima y energía, lo que consiguió mayor ambición con relación a la transición energética de los combustibles fósiles a las energías renovables, pero al mismo tiempo consiguió el descontento y la oposición de los Estados Unidos. El gobierno argentino para el 2018 decidió separar ambos temas en dos grupos, el de transición energética y el de sostenibilidad climática.

La agenda climática disponible hasta el momento hace foco en temas de infraestructura resiliente al clima, estrategias de descarbonización de largo plazo, y financiamiento para los compromisos climáticos.

Las organizaciones de la sociedad civil argentina que trabajan en la materia esperan que esta separación permita desarrollar la agenda de acción contra el cambio climático de manera positiva. Sobre todo porque la cumbre de líderes del G20 se llevará a cabo el 30 de noviembre, tan sólo 2 días antes de que comience la COP24 de Cambio climático en Katowice, Polonia, donde la CMNUCC deberá cerrar el reglamento del Acuerdo de París.

El G20 presentará una oportunidad única para que Argentina muestre todos los avances en materia de renovables y en la contribución nacional de cambio climático para obtener mayor acción climática en un año que la ambición estará en la mira de todo el mundo. Es importante que el presidente Macri pueda liderar en esta oportunidad para que se envíen los mensajes correctos para conseguir la “sostenibilidad climática”.