Premio Adriana Schiffrin

Premio Adriana Schiffrin 17° Convocatoria “Jóvenes por el ambiente”

El Premio Adriana Schiffrin busca fomentar proyectos ambientales que contribuyan al desarrollo sostenible, con impacto concreto y promoviendo la participación de la comunidad. 

En esta 17° edición se enfocó en aquellas iniciativas lideradas por jóvenes (18 a 35 años) y/o dirigidas exclusivamente a jóvenes. Pudieron participar personas de cualquier nacionalidad, organizaciones, entidades formales o informales con una iniciativa ya en marcha y que tenga lugar en Argentina (excluyente).

1° PREMIO: $25.000 

2° PREMIO: $12.500 

3° PREMIO: Diploma

Sobre Adriana Schiffrin

Este premio ambiental, el más antiguo de Argentina, significa un recuerdo y homenaje a Adriana Schiffrin, una mujer excepcional que compartió sus sueños y pasión por la conservación del medio ambiente y la promoción del desarrollo sostenible, con la esperanza de que sus principios se trasladen a las nuevas generaciones.

Declarado de interés por la Legislatura Porteña

El Premio Adriana Schiffrin ha sido declarado de interés ambiental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Legislatura Porteña en la sesión del 13 de diciembre de 2018, aprobada por la Declaración 931/2018, y por iniciativa de la Legisladora Carolina Estebarena.

CV del Jurado 

FARN agradece al Jurado por su comprometida y entusiasta labor en la evaluación de los 77 proyectos recibidos en la 17° convocatoria.

María Fernanda Alarcón

Geógrafa (Universidad Nacional del Nordeste), con estudios de posgrado en Teledetección y Sistemas de Información Geográfica (Universidad Nacional de Luján), Gestión Ambiental (Universidad Nacional del Litoral) y Energía (Universidad Nacional de Buenos Aires). Actualmente se desempeña en la Secretaría de Energía de la Nación y como asistente de investigación en la Universidad Nacional de San Martín. Cuenta con una década de experiencia en análisis espacial/ambiental y producción cartográfica aplicados a los campos de la planificación, de la evaluación y gestión ambiental; en investigación como becaria e integrante de equipos.

Mauricio Manzione

Es Profesor en Biología del “Instituto Superior del Profesorado Joaquín V. González”. Actualmente trabaja como docente y se desempeña en la Dirección Nacional de Conservación de la Administración de Parques Nacionales. Anteriormente, trabajó en la ONG Aves Argentinas, de la cual es actualmente miembro de su Comisión Directiva. Es especialista en reservas naturales urbanas, relevamientos de campo y métodos de muestreos de fauna. Es miembro fundador y coordinó el Grupo de Educadores Ambientales (GEA).

Laura Nadersohn

Con estudios en Comunicación Social, con orientación en Periodismo, tiene más de 15 años de trayectoria en dirección y coordinación de proyectos y campañas de comunicación, relaciones públicas e institucionales. Es además, Intérprete del Patrimonio Natural y Naturalista de Campo. Actualmente se desempeña como Guía Educativa en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y en el Parque Natural Lago Lugano, y es consultora independiente. Asimismo, tiene experiencia en actividades vinculadas con la educación ambiental, la sustentabilidad y la conservación de la biodiversidad y el medio ambiente, realizadas junto a organizaciones de la sociedad civil.

Dictamen del Jurado – 17° Convocatoria 

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 8 días del mes de febrero de 2019 se reúnen los integrantes del Jurado designado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) a los efectos de evaluar las postulaciones y dictaminar los tres galardonados del Premio Adriana Schiffrin, 17° Convocatoria, “Jóvenes por el ambiente”

El Jurado manifiesta haber leído y evaluado las propuestas presentadas siguiendo los criterios establecidos en las Bases del Premio. Como consecuencia, resuelve por unanimidad: 

  1. Otorgar el 1° Premio al proyecto: “Sumando energías, liderado por Pablo Castaño. 
  2. Otorgar el 2° Premio al proyecto “Kaa´guy Porá, una comunidad integrada, una reserva sagrada”, de Patricio Persini San Martín de la Fundación Huellas para un Futuro. 
  3. Otorgar el 3° Premio al proyecto “Biosistema urbano” del Capítulo Argentino del Club de Roma, ejecutado en el comedor comunitario En-Haccore sito en la Villa 15 de la Ciudad de Buenos Aires. 

El Jurado considera que hay en los galardonados una representatividad de los proyectos recibidos. Saluda a los ganadores y agradece a todas las postulaciones de esta 17° convocatoria (77 en total). Ha causado mucha satisfacción al Jurado advertir la diversidad de iniciativas e inquietudes que existen a lo largo del país y en variadas temáticas, y les alienta a seguir trabajando y presentarse en futuras convocatorias. Asimismo, el Jurado agradece a FARN por la confianza depositada en sus personas, y llama a la organización a continuar fomentando la difusión de esta clase de trabajos. 

María Fernanda Alarcón 

Mauricio Manzione 

Laura Nadersohn 

Coordinación General: Ana Di Pangracio (FARN)

1° PREMIO

Proyecto “Sumando Energías”

¿Qué es Sumando Energías? 

Sumando Energías es un proyecto fundando en 2014 por el ing. Pablo Castaño, buscando que familias en situación de vulnerabilidad pudieran acceder a servicios básicos mediante conceptos de sustentabilidad. Junto a familias se construyen colectores solares con materiales reutilizados, que aprovechan las energías renovables, en este caso el sol, para que puedan acceder a agua caliente renovable, gratuita y sin emisiones de CO2. 

Logros

En cuatro años se han construido 154 duchas solares ayudando a 792 personas en tres barrios vulnerables de Garín, Pilar y La Plata. Por cada termotanque solar hoy se están reutilizando 264 botellas PET, 180 latas de aluminio, 90 tetrabriks, 1 colchón de goma espuma y 1 tambor plástico. 

Se trata de materiales que en el barrio se queman por no haber disposición final de los residuos o que terminan en un relleno sanitario. Así, se logra extender su vida útil demostrando que todavía tienen valor, y su mal diseño para un solo uso. 

A la fecha se han reutilizado: 32.736 botellas pet, 20304 latas de aluminio, 11.410 tetrabriks, y 154 tambores y colchones.

¿Cómo se financia?

Mediante talleres teórico-prácticos que se dictan en la misma vivienda de la familia, se logra que tanto las familias como los participantes puedan aprender haciendo sobre energía solar térmica y reutilización. También se realizan actividades de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) y team building junto a empresas y sus voluntarios, donde junto a la familia construyen el colector solar. Por último, también se reciben pequeñas donaciones mensuales.

El destino de los fondos del Premio

Se utilizarán para el desarrollo de cocinas solares que permitan reducir la dependencia de cocinas a gas o madera y, de emisiones de CO2. Una vez desarrolladas, la modalidad de construcción sería al igual que con los colectores solares (caso exitoso) mediante talleres teórico-prácticos. 

Componentes del impacto social y ambiental del proyecto 

Tanto los colectores solares como las cocinas solares se construyen en la misma vivienda de la familia, donde los integrantes de la familia participan activamente empoderándose de los conocimientos teóricos (cómo funciona, energías renovables, reutilización, reducción de emisiones) como prácticos al aprender a construirlos y a darles mantenimiento. 

El impacto positivo que el proyecto está teniendo es que aproximadamente el 80% del año las familias no deben utilizar garrafa (gas) o electricidad (fuerte dependencia de combustibles fósiles para generar) para calentar agua, mientras que utilizan un equipo en el techo de sus viviendas con energía solar. Todo eso sin contar el costo energético y económico de extraer y transportar esos combustibles fósiles. A partir de las cocinas solares (más económicas que el colector solar) se busca poder llegar a más familias y que sigan reduciendo por un lado su dependencia de las garrafas ($350 cada una a febrero de 2019) para cocinar o en algunos casos de una resistencia eléctrica para calentar agua.

Los talleres que se realizan plantean un sistema de voluntariado donde las personas que participan junto a las familias pueden volver como voluntarios para ayudar en las construcciones posteriores, logrando así tener más personas capaces de replicar el proyecto.

2° PREMIO

Proyecto Kaa´guy Porá (Una Comunidad Integrada, Una Reserva Sagrada) 

Sobre Fundación Huellas para un Futuro 

Es una organización no gubernamental (ONG) abocada a la resolución de la problemática socio-ambiental en la provincia de Misiones cuyo desafío consiste en llevar a la práctica, en terreno vivo, acciones concretas y sinérgicas entre adaptación y mitigación del cambio climático, alineadas con la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Mediante su adhesión al Pacto Global resalta y define el compromiso de fomentar la participación activa del sector privado con el fin de concientizar y ampliar el abanico de recursos financieros que requiere la implementación efectiva de soluciones que atañen a la humanidad en su conjunto. 

Descripción del proyecto 

Se desarrolla dentro de un área de 100 km2 correspondientes a la zona de amortiguación de la Reserva de Biósfera Yabotí (UNESCO) en donde conviven pobladores locales de diverso origen (brasileros, alemanes, ucranianos, criollos, porteños) y cuatro comunidades Mbya guaraní. Iniciado en el año 2012, se desarrolla por fases a diez años vista. 

El proyecto se fundamenta sobre 2 ejes principales: “Desarrollo humano” y “Conservación del medioambiente” y se articula mediante los siguientes programas: 

A- Turismo rural comunitario: Implementar el atractivo turístico como alternativa de desarrollo económico sostenible mediante proyectos de autogestión, complementando y revalorizando las tareas productivas tradicionales junto a la capacitación para el manejo de los recursos naturales, promoviendo la creación de reservas naturales privadas; 

B- Producción agrícola sustentable: Implementación de una modalidad productiva comunitaria rentable mediante el cultivo de stevia rebaudiana a fin de reemplazar progresivamente el cultivo de tabaco en la región, erradicar el uso de agroquímicos, ponderar el rol de la mujer en las tareas de vivero y generar oportunidades laborales/económicas para la juventud, mediante el ingreso al sistema formal a través de una Cooperativa cuyo fin es la comercialización de un producto regional sin intermediarios; 

C- Pagos por servicios ambientales: Estimular la conservación y restauración de bienes y servicios ecosistémicos tales como la protección del suelo, de cursos y nacientes de agua, provisión de biodiversidad, bosques como reguladores de inundaciones, del cambio climático y restauración de corredores biológicos, mediante la implementación de un esquema de compensación de huellas de carbono para empresas, organizaciones y eventos. Los ingresos percibidos benefician a la comunidad complementando y diversificando su nueva economía; 

D- Instituto Huellas para un Futuro: Implementación del dictado de educación secundaria completa mediante TIC y capacitación comunitaria en programas de Seguridad Alimentaria y Desarrollo Humano, talleres de oficios, uso no maderable de la selva y Educación Ambiental. Dicha actividad se encuentra fortalecida y nutrida por el trabajo realizado en la Reserva de Selva, Refugio y Estación Biológica Aponapó (bajo gestión y administración de la Fundación HF) que recibe a investigadores, tesistas y pasantes universitarios; 

E- Restauración de selva paranaense (eje transversal): Programa de conservación, restauración y enriquecimiento de selva degradada, nacientes y cursos de agua. 

Componentes socio, ambientales y económicos 

El criterio de abordaje sistémico e integrado de las variables bajo consideración (socio-cultural, geográficas, eco-sistémicas, desarrollo social y económico, sustentabilidad y sostenibilidad, conservación, valor de la biodiversidad genética, acceso a la educación formal, relación ganar-ganar hombre-naturaleza) permiten que el proyecto adopte una tendencia natural consolidándose como una consecuencia previsible y consensuada por la misma comunidad. 

Impacto social 

La convocatoria y abordaje comunitario a través de las escuelas del área y del Instituto Huellas para un Futuro, mediante el programa de Educación Ambiental, permite el contacto, intercambio y relevamiento permanente de la problemática socio-ambiental detectada, cuyo fin último es la elaboración de estrategias para su resolución. La consolidación de las relaciones humanas – fundamentadas en la creación de confianza y el consenso-, la planificación estratégica independiente de las alternancias políticas que se basa en un proyecto integral y sistémico a desarrollarse por fases a diez años vista (monitoreado por indicadores de resultado de ambiciones progresivas), ha logrado homologar la atención de las necesidades inmediatas del adulto junto al trabajo con los jóvenes con proyección a futuro. El objetivo final es la consolidación de una comunidad sostenible trabajando sobre 14 de los 17 ODS. 

Impacto medioambiental 

Sobre el área de trabajo (100 km2) se han identificado a las comunidades/propietarios y diversos ambientes relevantes para la implementación de proyectos de conservación/restauración con el fin de efectuar conectividad y corredores secundarios entre parches de bosques, basados en el diseño sobre cuencas (cursos de agua) y agropaisajes sostenibles. El enfoque permite priorizar el trabajo de restauración mediante reforestación, promover la erradicación de agrotóxicos (cultivo de tabaco) en áreas sensibles que afecten la calidad del agua y consolidar modelos productivos comunitarios/familiares que garanticen la estabilidad del diseño. Al momento se ha logrado restaurar 46 has en sitios críticos y, a partir del 2019 se desarrolla un programa de tres años sobre cuencas sobre una superficie total de 300 has (10 lotes), de las cuales 52 has serán restauradas. 

Impacto económico 

La Fundación entrega en forma gratuita plantines de stevia a los beneficiarios del programa para finalmente, dentro del esquema previsto, su comercialización a través de una Cooperativa. La comercialización del arte guaraní implica un rol activo por parte de las mujeres guaraníes, las cuales disponen del 100% de los ingresos generados por su labor. El diseño de los proyectos turísticos de autogestión basados en la puesta en valor de los componentes productivos, culturales y paisajísticos de las comunidades/propiedades familiares de la región junto al progresivo desenvolvimiento del modelo de pagos por servicios ecosistémicos complementan el formato de ingresos -constantes y diversos- para los beneficiarios del proyecto. 

Impacto climático 

Adaptación – Seguridad alimentaria: se desarrolló la obtención de hortalizas a través de 3 modelos: hidroponía, huerta bajo cobertura (invernaderos) y huerta a cielo abierto. Alumnos y pobladores han tenido oportunidad de verificar distintos volúmenes de producción a través de las diversas técnicas. El éxito productivo con la técnica de hidroponía ha demostrado que, frente a condiciones climáticas extremas que afectan la producción convencional en tierra, es viable disponer de verduras, en cantidad y calidad, a pesar de un clima impredecible. 

Mitigación – Producción agrícola: La producción de stevia (en parcelas de 2000m2) presenta un rendimiento económico superior al cultivo de tabaco (sobre superficies promedio de 4 hectáreas). El reemplazo de la modalidad productiva permite disponer de las tierras “abandonadas” por el tabaco para su restauración que restituyen el servicio ambiental alterado (sumidero de CO2, recuperación de nacientes y cursos de agua, biodiversidad, entre otros).

3° PREMIO

“Biosistema urbano de Villa 15”

Acerca de la Fundación Capítulo Argentino del Club de Roma 

El Capítulo Argentino del Club de Roma es en un think tank y centro de innovación que suscribe a los principios de Club de Roma Internacional en su propósito de servir de catalizador de nuevas iniciativas para el abordaje de problemáticas globales, fomentando la comprensión de la realidad en la que vivimos como un sistema armónico, complejo e interdependiente. 

Busca promover el desarrollo de un nuevo paradigma socioeconómico y ambiental que permita comprender y transformar el modelo socioeconómico y la forma en que se relaciona el hombre con la naturaleza, basándose en el cuidado y preservación del ambiente y de la vida en todas sus formas. 

La Fundación propicia iniciativas de gran alcance y fuerte impacto, y lo hace mediante el diseño e implementación de proyectos sistémicos de regeneración socio-económica y ambiental. De igual modo, trabaja en el desarrollo de capacitaciones, reportes y publicaciones, en cooperación con instituciones públicas y privados.

Descripción del proyecto

En articulación con la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) y el Movimiento Agua y Juventud Argentina, se desarrolló el primer “Biosistema Urbano” de Villa 15. El proyecto contempló la transición integral a la sustentabilidad de un espacio comunitario barrial, el comedor En-Haccore, al cual asisten diariamente más de 350 personas.

El “Biosistema Urbano” abordó el tratamiento de los residuos desde una perspectiva innovadora, integral y ecosistémica. Se buscó recuperar el funcionamiento circular propio de la naturaleza, donde los desechos de un proceso, se reconvierten en insumos de otros, para transformar prácticas y representaciones en torno a los residuos en un espacio comunitario barrial. Enfatizando la importancia de un enfoque socio-ambiental, la incorporación de tecnologías al comedor se acompañó de actividades de sensibilización comunitaria y capacitaciones para: promover nuevos hábitos y la apropiación del capital tecnológico, cultural y simbólico integrado al comedor; crear nuevas capacidades y habilidades profesionales; y generar, por medio de actividades abiertas, un puente de integración entre la ciudad formal e informal.

Las intervenciones y sus respectivas capacitaciones asociadas contemplaron la instalación de un colector solar; la incorporación de un biodigestor y compostera; el desarrollo de una huerta comunitaria urbana en cajones; la producción de hongos comestibles a partir de residuos celulósicos; el equipamiento de una huerta hidropónica; la incorporación de un punto de acopio de reciclables y de aceites vegetales usados; y el recambio de luminarias por tecnología LED.

El Biosistema funciona de forma tal que, actualmente, la cocina del comedor En-Haccore cuenta con acceso a alimentos producidos en la huerta urbana en cajones, la huerta hidropónica y la huerta de hongos comestibles. El biofertilizante producido por el biodigestor se utiliza para abonar la compostera, haciendo más eficiente el proceso de compostaje, y para fertilizar la huerta en cajones del comedor -al igual que el compost. 

El biogás producido por el biodigestor se puede utilizar para hervir el agua que previamente ha sido calentada por el colector solar, de esta manera utilizando solamente energías renovables se puede obtener agua caliente para la cocción de alimentos que han sido producidos en la huerta del comedor. Se trata de un sistema circular en el cual los desechos del comedor se reconvierten en alimento y energía para conformar el primer “Biosistema Urbano de Villa 15”. 

Componentes del impacto social y ambiental del proyecto 

El proyecto apuntó a generar autonomía y dejar capacidad instalada. Es decir, que sean los mismos vecinos y vecinas, referentes del comedor y asistentes, quienes puedan sostenerlo en el tiempo. Las capacitaciones en torno a alimentación saludable y sustentable; energías renovables y eficiencia energética; biodigestores y composteras; producción de hongos comestibles; hidroponia; y el taller sostenido de huerta urbana, posibilitaron que más de 200 personas -entre ellos vecinos y vecinas de Villa 15, Villa 20, Cildañez, Villa 21-24, Soldati y de la ciudad formal- se formaran en las temáticas abordadas por el proyecto con posibilidad de replicarlas e incluso promoviendo nuevos intereses e inserciones laborales. 

El proyecto abordó las principales problemáticas socio-ambientales presentes en el comedor En-Haccore que, a su vez, se replican en Villa 15, para por medio de intervenciones concretas y un trabajo sostenido de sensibilización asociada, generar un cambio real en pos de alcanzar la sustentabilidad del sistema. 

Los procesos de biodigestión y compostaje del comedor abordaron una de las problemáticas imperantes del barrio, la fallida gestión de residuos. El biodigestor, al tratar los residuos orgánicos de la cocina, disminuyó significativamente el volumen de residuos destinados a disposición final. Al reconvertirlos en biogás y biofertilizante, también permitió que el comedor reduzca su necesidad de insumos externos para comenzar a transformarse en un sistema circular cerrado, procesó al que también aportó la producción de hongos comestibles a partir de residuos celulósicos. La compostera también promovió el tratamiento de residuos orgánicos in situ, mientras que el acopio de aceites vegetales usados previno la contaminación del recurso agua e inundaciones asociadas al detrimento de las cañerías especialmente en barrios en condiciones de vulnerabilidad. En el mismo sentido, para promover una gestión integral de residuos urbanos (GIRSU), se incorporó un punto de acopio de reciclables, permitiendo por primera vez la promoción de la correcta disposición de los residuos en su totalidad en un espacio comunitario. 

La incorporación de energías renovables y medidas de eficiencia energética, disminuyeron el consumo energético del comedor, así como también promovieron su reducción en el barrio en su conjunto. La implementación de un equipo solar térmico para abastecimiento de agua caliente sanitaria (ACS) y de luminarias LED implicó una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Asimismo, supusieron una disminución del consumo energético (superior al 50% en el caso del colector solar y de hasta un 80% por parte de las luminarias LED). 

La incorporación de distintas producciones en el comedor representó un ahorro económico y una reducción de la dependencia del consumo externo, lo que se tradujo en un incremento de la soberanía y seguridad alimentaria. Asimismo, los sistemas productivos implementados redundaron en el fortalecimiento de la biodiversidad en Villa 15, dado que la riqueza de especies de la huerta generó un ecosistema urbano complejo, compuesto por fauna nativa (insectos, artrópodos, aves) y la flora propia de las producciones agroecológicas implementadas.

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