Kathy Hipple
Analista financiera del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, por sus siglas en inglés). Socia fundadora de Noosfera Marketing y profesora de Finanzas del Máster en Administración de Empresas para la Sostenibilidad del Bard College.

3.2 Quiebra financiera de la fractura hidráulica en Estados Unidos a pesar del auge de la producción de hidrocarburos

RESUMEN EJECUTIVO

Durante los últimos diez años EE.UU. se ha convertido en el mayor productor de petróleo y gas del mundo. Este crecimiento de la producción ha sido impulsado por avances tecnológicos: la fractura hidráulica (fracking) y la perforación horizontal. Paradójicamente, el auge de la fractura hidráulica ha provocado quiebras financieras. Las empresas de petróleo y gas que se dedican a la fractura hidráulica en Norteamérica llevan una década registrando flujos financieros negativos, lo que significa que han gastado más en la extracción de petróleo y gas que lo que han ganado con su venta. La validez del argumento comercial a favor de la fractura hidráulica sigue aún sin demostrarse.

Introducción

Los flujos financieros negativos de la fractura hidráulica son una advertencia de crucial importancia1. Muchos otros países han observado con envidia cómo la producción de petróleo y gas se ha disparado en EE.UU., preguntándose si sus propias reservas de petróleo y gas podrían llegar a niveles similares de abundancia a través de la fractura hidráulica. Pero puede que no sean conscientes de que la fractura hidráulica ha demostrado ser una actividad especulativa que cuesta miles de millones de USD y tiene resultados financieros desastrosos.

El exceso de oferta de petróleo y gas, o saturación del mercado, en todo el mundo amenaza con mantener los precios bajos en el futuro previsible. En un entorno en el que persisten los precios bajos, la fractura hidráulica sencillamente no es financieramente viable. De hecho, nunca lo ha sido, ni siquiera cuando los precios del petróleo estaban bastante más altos de lo que están ahora.

Se han ofrecido muchas explicaciones de estos malos resultados financieros, pero no cambian los hechos: las empresas dedicadas a la fractura hidráulica llevan diez años perdiendo dinero y las dificultades financieras que tiene esta industria en EE.UU. se están intensificando.

Durante los últimos dos años los mercados de deuda pública apenas han dejado negociar a estas empresas. Los inversores en acciones también han huido de este sector. Los valores en el sector energético, exceptuando las energías renovables, han sido los peores del índice Standard & Poor´s 500 (S&P 500) durante los últimos diez años. Y dentro del sector de la energía, las peores han sido las empresas de exploración y producción (E&P) que se han centrado en la fractura hidráulica.

Las empresas de fractura hidráulica están despidiendo a miles de empleados con la intención de hacer frente a sus problemas financieros.

El fracaso financiero de la fractura hidráulica tiene profundas repercusiones mundiales. Otros países con enormes reservas de petróleo y gas, como Argentina con su cuenca de Vaca Muerta, pueden verse tentados a gastar miles de millones en explotar estas reservas. Los líderes y los responsables de formular las políticas podrían verse atraídos por los posibles aumentos de la producción y tentados a ignorar los riesgos financieros. Sería un error. Desde una perspectiva financiera, la fractura hidráulica ha sido un auténtico desastre para empresas, inversores y prestamistas.

El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, por sus siglas en inglés) cree que la fractura hidráulica continuará siendo una actividad arriesgada que no tendrá buenos resultados financieros, ni en EE.UU. ni en ningún otro sitio.

La fractura hidráulica y sus principales productos

Con el método de producción no convencional, también denominado fractura hidráulica, se obtiene petróleo crudo, gas natural y gas natural licuado (GNL) que están atrapados en formaciones rocosas compactas que a menudo reciben el nombre de esquisto (también conocido como shale en inglés). La eficacia de esta industria a la hora de producir petróleo y gas mediante la fractura hidráulica y los pozos horizontales no ha dejado de aumentar en los últimos diez años. La industria sigue evolucionando tecnológicamente, pero estos avances requieren una gran cantidad de capital y enormes desembolsos iniciales.

La fractura hidráulica se generalizó a principios de siglo en Texas sobre la base de importantes avances tecnológicos y prometedoras aplicaciones comerciales. Actualmente EE.UU. produce más de 12 millones de barriles de petróleo al día (b/d), impulsado por la fractura hidráulica en la Cuenca Permian de Texas y Nuevo México. Su producción es mayor que la de otros países gracias a que la fractura hidráulica se ha generalizado, principalmente en la Cuenca Permian y en los Apalaches2, en el este de EE.UU.

Con la producción no convencional de petróleo a menudo se obtiene gas natural como subproducto. En algunas cuencas, como la Permian, hay tal saturación de gas natural que las empresas optan por quemarlo, proceso que se denomina «combustión en antorcha», en vez de intentar venderlo.

Auge de la producción, caída de los precios

La fractura hidráulica ha llevado a un auge de la producción en EE.UU. (ver gráfico I), y lo ha convertido en el mayor productor de petróleo del mundo.

Gráfico I: Producción de petróleo y gas en EE.UU.

Fuente: U.S. Energy Information Administration.
Fuente: U.S. Energy Information Administration.

El aumento de la oferta ha ayudado a bajar los precios tanto del petróleo como del gas en el mercado, y las proyecciones indican que los precios se mantendrán relativamente bajos.

Gráfico II: Precios del petróleo y gas
Precios del petróleo WTI: 1985-2019

Fuente: Administración de Información Energética de Estados Unidos.

 

Precios del gas natural en el Henry Hub: 2001-2019

Fuente: Administración de Información Energética de Estados Unidos.

La firma de investigación energética IHS Markit ha predicho que el exceso de oferta mundial hará bajar aún más los precios del gas natural en 2020, hasta menos de 2 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MBTU) en términos reales. Los precios del gas natural no han estado tan bajos desde los años 70.

Quiebra financiera: flujos financieros negativos, endeudamiento creciente y bancarrotas

En los últimos diez años, el récord de producción no se ha traducido en un éxito financiero. Al contrario, las empresas estadounidenses de este sector han llenado de tinta roja sus libros de contabilidad durante todo el «auge» de la fractura hidráulica.

En los últimos dos años muchos inversores predijeron que la industria del shale de EE.UU. acabaría generando efectivo además de hidrocarburos. El precio del petróleo casi se había duplicado desde sus escasos 29 dólares por barril de 2016. Al mismo tiempo, la industria había pasado más de diez años mejorando su tecnología y aprendiendo a producir más petróleo y más gas a un coste menor. Aun así, los flujos financieros han seguido siendo negativos hasta 2019. Esto ha dado lugar a un endeudamiento creciente, a un aumento constante del número de bancarrotas y a la caída en picada de los precios de las acciones. La mayoría de los mercados públicos han dado la espalda a estas empresas.

a. Diez años de flujos financieros negativos

Desde sus comienzos, el sector de la fractura hidráulica ha sido incapaz de generar efectivo (o cash flow) suficiente para satisfacer su voraz apetito de capital.

El flujo financiero libre es un indicador crucial de la salud financiera de una empresa. Un flujo libre positivo permite a las empresas liquidar sus deudas y recompensar a los que han invertido en sus acciones. Por el contrario, los flujos negativos obligan a las empresas a financiar sus operaciones echando mano de sus reservas de efectivo, vendiendo activos o consiguiendo nueva financiación en los mercados de capital.

En las primeras etapas del auge de la fractura hidráulica, los inversores toleraban que los productores de petróleo y gas tuvieran flujos financieros negativos creyendo que la industria acabaría aprendiendo a generar efectivo además de productos.

Un estudio del IEEFA con una muestra de 30 empresas destacadas que se dedican a la fractura hidráulica3 mostró un flujo financiero negativo global de casi 200.000 millones de dólares entre 2010 y 2019.

Gráfico III: Flujo financiero libre en una muestra de 30 empresas de fractura hidráulica: 3T 2018 – 3T 2019

Fuente: Morningstar; company reports.

La subida del precio del petróleo a principios de 2018 ha ayudado a las empresas a reducir sus pérdidas de efectivo en comparación con 2016 y 2017, años en que el precio del petróleo cayó en picada de más de 100 a 29 USD el barril. Pero incluso con los precios del petróleo en 2018 y 2019, entre 55 y 65 USD el barril, las empresas de E&P han perdido dinero y han revelado flujos financieros negativos durante este período.

Las empresas de fractura hidráulica que se centran en la producción de gas natural (principalmente en las cuencas de Marcellus y Utica) han presentado una situación financiera aún peor. Se han visto especialmente afectadas por los bajos precios del gas natural en EE.UU., los cuales están experimentando un marcado descenso desde 2009. En 2019 el precio medio del gas natural era de 2,57 USD en el Henry Hub, es decir, USD 0,60 menos que en 2018, y el precio medio más bajo desde 2016.

b. Endeudamiento creciente

Debido a sus flujos financieros negativos, muchas empresas de petróleo y gas se han endeudado para obtener capital con el que mantener a flote sus negocios. De esta manera han acumulado enormes cantidades de deuda: a finales de 2019 nuestra muestra de 30 empresas dedicadas a la fractura hidráulica tenía una deuda a largo plazo de más de 100.000 millones de dólares, prácticamente sin cambios durante los últimos cinco años.

c. Baja rentabilidad de los mercados de valores

La rentabilidad de los mercados de valores para el sector de la fractura hidráulica ha sido penosa, lo que refleja la fragilidad de sus finanzas y sus malas perspectivas financieras. Durante los últimos diez años el sector de la energía (sin incluir las energías renovables) ha sido el que peor rentabilidad ha obtenido de todos los que figuran en el S&P 500 (ver gráfico). Su tasa de rentabilidad solo ha aumentado un 6%, mientras que la del S&P 500 en general ha aumentado un 190% en ese mismo período.

Gráfico IV: Evolución de los indicadores de rentabilidad de S&P 500

Fuente: S&P Dow Jones Indices. Dec. 31 ’09 – Dec. 31, ’19.

Hay varios fondos de inversión cotizados (FIC) que llevan un seguimiento del sector estadounidense de la exploración y la producción. El más grande es XLE, el Energy Select Sector SPDR Fund, con activos por un valor de 11,3 billones de USD. En los últimos cinco años, la tasa de rentabilidad del XLE ha disminuido aproximadamente un 20%, mientras que la del S&P 500 ha aumentado aproximadamente un 60%.

d. Oleada de bancarrotas

Como resultado de años de endeudamiento creciente y flujos financieros negativos, a lo largo de los últimos cinco años el sector de la fractura hidráulica ha experimentado una oleada de quiebras. En total, 208 productores norteamericanos de petróleo y gas se declararon en bancarrota entre enero de 2015 y diciembre de 2019, lo que afectó a más de 121.000 millones de USD de deuda (Haynes & Boone, 2020).

El año pasado las bancarrotas de empresas de petróleo y gas afectaron a casi 26.000 millones de dólares de deuda, en comparación con los 13.200 millones de todo el 2018 y los 8500 millones de 2017.

Dado que las empresas de petróleo y gas deben reembolsar o refinanciar más de 100.000 millones de dólares de deuda en los próximos años, es muy probable que se produzcan más quiebras (Oil & Gas Journal, 2019).

e. Despidos masivos

Ante estos problemas financieros, las empresas del sector de la fractura hidráulica han comenzado a despedir empleados. El Houston Chronicle, que cubre la industria de la fractura hidráulica en Texas, y el Pittsburgh Business Times, que informa de la fractura hidráulica en los Apalaches, están repletos de predicciones funestas de despidos masivos con los que la industria irá reduciendo plantilla.

  • En enero de 2020 Occidental Petroleum anunció que iba a llevar a cabo un recorte «significativo» de personal.
  • Muchas otras empresas de fractura hidráulica empezaron 2020 con la noticia de que sus empleados recibirían cartas de despido.
  • EQT, el mayor productor de gas natural de la nación, pasó gran parte de 2019 despidiendo a casi el 25 % de su plantilla.

Conclusión

La producción no convencional, o fractura hidráulica, ha dado lugar a importantes aumentos de la producción de petróleo y gas en EE. UU. Sin embargo, este auge de la producción ha ido acompañado de quiebras financieras. Durante los últimos diez años, desde el comienzo de la revolución del esquisto, las empresas de petróleo y gas dedicadas a la fractura hidráulica han registrado resultados financieros pésimos. Sus flujos financieros han sido negativos, ya que gastan constantemente más de lo que generan vendiendo petróleo y gas. Estos flujos financieros negativos han llevado a bancarrotas por un valor superior a 100.000 millones de USD. Es probable que se produzcan más bancarrotas porque en los próximos años estas empresas tienen que pagar 100.000 millones de USD en intereses y deuda próxima al vencimiento.

La validez del argumento comercial a favor de la fractura hidráulica sigue sin demostrarse incluso después de diez años de producción sin precedentes. La incapacidad persistente de las empresas de este sector para tener flujos de fondos positivos debería preocupar a todas las partes interesadas. Una industria sana debería generar efectivo suficiente para sostener su propio gasto de capital, liquidar sus deudas y recompensar a los accionistas. Una industria sana también debería crear puestos de trabajo y generar ingresos fiscales estables.

La industria de la fractura hidráulica de EE. UU. no ha demostrado que sea capaz de generar efectivo. Debería verse como una actividad especulativa con fundamentos débiles e inciertos. Los inversores, los prestamistas y los responsables de la formulación de las políticas de energía deberían estar atentos.

 

NOTA: La traducción de este artículo fue posible gracias al apoyo de la Charles Stewart Mott Foundation.

1 La fractura hidráulica ha suscitado muchas reticencias ambientales y sociales que han sido competentemente examinadas por otros. Este análisis se va a centrar en los aspectos económicos y financieros de la fractura hidráulica, dejando a otros que se ocupen de los problemas ambientales y sociales tan reales que han surgido en los últimos diez años.

2 La región de la cordillera de los Apalaches en EE.UU. contiene las cuencas de Marcellus y Utica, donde la fractura hidráulica está permitida. La mayor parte de la producción de gas mediante fractura hidráulica en los Apalaches corresponde a tres estados: Pennsylvania, Virginia Occidental y Ohio. Aunque las cuencas de Marcellus y Utica también se extienden por el estado de Nueva York, allí se prohibió la fractura hidráulica en 2014.

3 Estas empresas extraen tanto petróleo como gas en varias cuencas, principalmente la Pérmica, Marcellus y Utica.

Bibliografía:

Haynes & Boone (2020, enero 17) LLP Oil Patch Bankruptcy Monitor. Recuperado de: https://www.haynesboone.com/-/media/Files/Energy_Bankruptcy_Reports/Oil_Patch_Bankruptcy_Monitor

IEEFA (2019, noviembre 19) Fracking sector spills more red ink in Q3. Recuperado de: https://ieefa.org/ieefa-update-fracking-sector-spills-more-red-ink-in-q3/

Oil & Gas Journal (2019, septiembre 25) Rystad Energy: US shale bankruptcies ‘not industry-wide epidemic’. Recuperado de: https://www.ogj.com/drilling-production/production-operations/unconventional-resources/article/14040625/rystad-energy-us-shale-bankruptcies-not-industrywide-epidemic

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