Gabriela Cerruti
Frente de Todos.

4.2.1 Gabriela Cerruti: “Garantizar el goce del derecho a un ambiente sano debe ser asumida como tarea ineludible tanto del sector público como del privado”

Lo que urge y debería estar entre las prioridades de la nueva gestión de Gobierno

La nueva gestión de Gobierno se encuentra frente a un gran desafío en materia ambiental y ecológica. La influencia de la acción humana en el clima está produciendo efectos devastadores, frente a los cuales no podemos permanecer neutrales.

Se vuelve urgente asumir una política activa y eficiente que dé respuesta a la profunda crisis climática y ecológica en la que se encuentra nuestro planeta, entendiendo que se trata de un asunto de justicia social y de defensa de los derechos humanos. Las consecuencias del cambio climático son evidentes,  producen consecuencias irreversibles para la salud y la calidad de vida de todos/as los/as pobladores/as del planeta.

El incremento sostenido de la temperatura media del planeta, el ascenso del nivel del mar, la retracción de glaciares y el aumento en la ocurrencia de fenómenos extremos, son solo algunas de las manifestaciones más extremas del daño que le estamos produciendo a nuestro planeta. En nuestro país, basta mencionar los fuertes aumentos de temperatura, el retroceso generalizado de glaciares, la reducción de caudales de los ríos de las regiones de Cuyo y Comahue; así como la mayor ocurrencia de lluvias intensas e inundaciones en varias zonas del país.

En este contexto, resulta indiscutible que no basta una gestión de maquillaje para un Ministerio, como el de ambiente, al que le cabe la responsabilidad enorme de desarrollar y ejecutar políticas activas orientadas a la mitigación y adaptación frente a los efectos de la crisis climática. Por tanto, es menester, como primer paso, reglamentar la Ley de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático sancionada el año pasado, así como elaborar el Plan Nacional, tal como establece la normativa. Asimismo, en sintonía a lo que viene sucediendo en distintos países y como exigen las organizaciones de jóvenes, es fundamental que se declare la emergencia climática en nuestro país, y se desarrollen y ejecuten políticas públicas activas en la materia. Las mismas deben garantizar la articulación y el diálogo permanente entre todas las áreas del Estado con competencias, así como con las áreas de ciencia y técnica estatales y las instituciones educativas, incluyendo también a la sociedad, representada tanto por los grupos ambientales activistas como por quienes luchan por diversas causas relacionadas a los derechos humanos. Así también, es necesario que sea parte de este diálogo la industria nacional, tanto las más grandes como las pequeñas y medianas empresas (PyME).

Por su parte, resulta imprescindible sancionar una Ley Nacional de Educación Ambiental Integral, destinada a promover desde la educación inicial y en todos los niveles valores, comportamientos y actitudes acordes con el sostenimiento y la preservación de un ambiente equilibrado, el desarrollo sostenible, la protección de la diversidad biológica, la preservación de los recursos naturales, tal como establece la Ley de Educación Nacional. Esta ley debe ser sancionada e implementada con urgencia con el fin de garantizar la preservación de los recursos naturales y su utilización sostenible.

Deben formar parte importante de la agenda del nuevo Gobierno el diseño y el desarrollo de políticas activas en materia de producción de energías renovables; al tiempo que deben profundizarse las políticas de reciclado y de reducción de la producción de residuos, teniendo en cuenta la participación de los recicladores urbanos, cuya tarea es fundamental en esta materia.

Green New Deal en Argentina: ¿no?, ¿sí?, ¿cómo?

Nos encontramos frente a un enorme desafío, pero no tenemos otra alternativa que poner manos a la obra y abocarnos al diseño de nuestro propio Green New Deal, que tenga como tareas fundamentales las siguientes:  producir energías renovables, gestionar los residuos, transitar a métodos de transporte limpios, adaptar la industria, la agricultura y la construcción a los nuevos estándares de consumo; ampliar y mejorar las infraestructuras, acondicionar los edificios existentes y expandir los bosques. Todo ello en conjunto con el diseño e implementación de políticas destinadas a garantizar el empleo, el acceso a la sanidad, a la vivienda y a los recursos básicos. Estamos hablando, ni más ni menos, que de sentar las bases de un nuevo sistema productivo, basado en la justicia ecológica y social.

En esta línea de ideas es que creemos que el Green New Deal argentino tiene que basarse en el desarrollo de políticas de producción de energías renovables, generando las tecnologías necesarias para hacerlo. Es evidente que nuestro país tiene las herramientas y las posibilidades técnicas y científicas para ponerlo en marcha, para lo cual es imprescindible desarrollar y potenciar las tecnologías vinculadas a la explotación y/o extracción de energía.

En este sentido, el Green New Deal local o Acuerdo Verde Nacional, debe estar orientado a romper la falsa disputa entre industria y medio ambiente, generando una alianza a largo plazo que permita el desarrollo sostenible de nuestro país, al tiempo que se constituya como un mecanismo capaz de generar empleo y de potenciar la sustitución de importaciones. Por tanto, consideramos que no solo es posible, sino que es esencial pensar y consolidar un desarrollo tecnológico, científico y de ingeniería en torno al agro, el petróleo y la minería, orientado a la protección y conservación de nuestros recursos naturales.

A tal fin, nuestro país debe potenciar y fomentar el desarrollo de los/as científicos/as, y generar una alianza profunda que permita que las decisiones políticas se vean siempre acompañadas y sostenidas por la mirada técnica. En este punto vemos con gran esperanza la nueva gestión del Ministerio de Ciencia y Técnica. Es hora de que otorguemos a nuestros/as científicos/as el lugar central que les corresponde, a fin de poder elaborar y diseñar políticas públicas efectivas y a largo plazo.

Partimos de la premisa de que el desarrollo económico de nuestro país depende en gran medida de la capacidad que demostremos de generar el tránsito a una sociedad productora de bienes intensivos en materia de conocimiento, y no de utilización desmedida de nuestros recursos naturales.

Temas clave en una agenda de política ambiental relevante y de largo plazo.

Todos los puntos mencionados anteriormente deben, sin duda, ser parte de la agenda ambiental a largo plazo, la cual debe elaborarse desde una perspectiva de derechos humanos e incorporando al feminismo como eje transversal. Existe una falsa dicotomía entre “la técnica” y “la naturaleza”, en la que los avances técnicos suceden en detrimento de nuestros recursos naturales. Esto no tiene por qué necesariamente ser así si se tiene una mirada estratégica contemplando todas las aristas del problema. Apostamos a un desarrollo técnico y productivo al servicio de nuestros recursos naturales, amigable con el planeta pero que además signifique un aumento de la calidad de vida para las personas. La falsa rivalidad entre estos elementos nos pone en un jaque en el que debemos elegir una cosa o la otra, cuando ambas son necesariamente complementarias.

Las prácticas de las mujeres y las personas que menstrúan en torno a la gestión menstrual dan un ejemplo de esto. El uso de la copita de silicona como dispositivo tecnológico para la gestión menstrual empieza a crecer entre las personas que menstrúan porque además de constituir una estrategia sustentable, es cómoda, económica y duradera. Es curioso que este dispositivo haya nacido y se haya expandido justamente entre las redes construidas en el marco de los feminismos, sin participación de los laboratorios o de las firmas comerciales vinculadas a los productos de higiene. Este caso resulta ejemplificador. Por un lado, da una pauta de los principios patriarcales y machistas que guían la industria masiva en el mundo, y además pone en evidencia la falta de interés en cuanto al cuidado del medio ambiente de estas firmas. Es urgente impulsar una reconfiguración de los principios  industriales en nuestro país y en el mundo, y replantear las estrategias de desarrollo industrial, tecnológico y comercial.

Los consensos políticos, sociales y económicos necesarios para avanzar.

Garantizar el goce del derecho a un ambiente sano por toda la población, tal como lo receptan nuestras Constituciones locales y Nacional, debe ser asumido como una tarea fundamental e ineludible tanto del sector público, como del privado.

El año 2019 la juventud organizada en las calles nos conmovió profundamente y marcó un antes y un después en la defensa de nuestro planeta; hoy nos resulta imposible mirar para otro lado y pensar la agenda de Gobierno sin incorporar la defensa del ambiente. Las alianzas entre los movimientos ambientales, feministas y de derechos humanos serán quienes empujen para avanzar en esta agenda ambiental. Por lo que potenciar estas alianzas y redes resulta imprescindible para impulsar una transición hacia un territorio donde se pueda vivir en una relación de equilibrio con la naturaleza, teniendo en cuenta quiénes son los/las que más sufren las consecuencias de los deterioros ambientales.

Sin embargo, nada de lo anteriormente dicho podría ser posible sin una real cooperación internacional que culmine en un accionar en conjunto. Siendo conscientes de que cada modificación de los elementos del planeta influye excediendo las fronteras de los Estados se hace imperante la articulación entre países. En este sentido, la posición de la Argentina conlleva la necesidad de iniciar el desarrollo de un proyecto regional de mejora ambiental. Pudiendo, de esta forma, encontrar soluciones para las problemáticas ambientales en las diversas escalas en las que se producen y que influyen en las mejoras que puedan llegar a planificar los países limítrofes.

El camino hacia una forma de desarrollo que respete el ambiente.

El derecho a vivir una vida digna, donde impere el Buen Vivir, entendido como el pleno goce del bienestar social y ambiental, se encuentra en juego, no es algo que podamos relegar por mucho tiempo. No podemos seguir hablando de crisis ambiental sin entender su ligazón indisoluble con la justicia social, siendo necesario lograr una mejor distribución de los recursos naturales y un acceso equitativo a un ambiente saludable. Por eso, tenemos la tarea de  implementar todas las medidas tendientes a contribuir al desarrollo nacional respetando nuestros recursos naturales, dentro de un Green New Deal local, que nos permita mitigar la crisis climática y reducir la desigualdad económica y social, de modo de lograr una mayor justicia social en nuestro país. Tenemos la oportunidad histórica de producir un cambio radical en nuestra política ambiental y social y vamos a asumir esta tarea junto a los/as jóvenes que nos marcan el camino y junto a los/as científicos/as que nos guían.

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