Elizabeth Juliana Jacobo

Ingeniera Agrónoma. Magíster en Recursos Naturales. Doctora en Agroecología. Profesora de la Facultad de Agronomía (UBA). Vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Agroecología.

6.4 Agroecología: ¿producción de alimentos saludables o producción de commodities?

RESUMEN EJECUTIVO

La producción agroindustrial genera severos impactos negativos ambientales y sociales. En nuestro país, la agroecología está surgiendo como una alternativa viable para producir alimentos saludables, para hacer compatible la producción y la conservación de los bienes comunes, y para garantizar el arraigo y la buena vida en el campo. La agroecología propone la aplicación de principios de ecología para el diseño y manejo de agroecosistemas, el manejo de la vegetación natural en ambientes frágiles, la revalorización de conocimientos y prácticas de los productores locales, y la generación de mercados de venta directa del productor al consumidor. Se discuten los motivos que hacen difícil la convivencia del modelo agroindustrial, cuyo objetivo principal es la exportación de commodities, y el modelo agroecológico con foco en la producción de alimentos.

Introducción 

El año 2020 sorprendió a la mayor parte de la humanidad con una crisis sanitaria inédita que prácticamente paralizó al mundo durante varios meses. Sin embargo, una pequeña y desestimada porción de la comunidad científica anticipó la pandemia. Una investigación premonitoria del University College London concluyó, en un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, que los cambios globales en el modo del uso de la tierra, como la cría intensiva de ganado, crean escenarios peligrosos para la aparición de enfermedades de origen animal (zoonóticas) (Gibbs et al., 2020). 

El coronavirus no vino a infectar un organismo sano, sino que infectó un organismo muy debilitado por enfermedades crónicas. La manera actual de producir en el campo es una de las principales causas de la enfermedad crónica de nuestro planeta. Un estudio reciente concluyó que la producción agropecuaria es la responsable del traspaso de buena parte de los límites seguros de los procesos esenciales para el funcionamiento de nuestro mundo y que los desequilibrios generados ponen en peligro la existencia humana (Campbell et al., 2017). Los procesos que la agricultura y la ganadería moderna han generado son la pérdida de biodiversidad, la destrucción de ambientes naturales por el cambio en el uso de la tierra, niveles críticos de los flujos de nitrógeno y fósforo, excesivo uso de agua dulce y el cambio climático. En nuestro país, se debería agregar la contaminación por agroquímicos. La intensificación de la producción agropecuaria, con los graves problemas ambientales asociados, se ha justificado en la necesidad de alimentar al planeta. Sin embargo, los importantes aumentos en la productividad agropecuaria logrados a partir de la revolución verde no han logrado disminuir la malnutrición a nivel global (Barrett, 2010).

La agroecología como alternativa a la producción industrial 

En simultáneo y como respuesta a la intensificación extrema de la agricultura y la ganadería ocurridas en las últimas décadas, la agroecología ha surgido en Latinoamérica como alternativa a la producción industrial de alimentos. En nuestro país, las primeras experiencias agroecológicas fueron casos aislados, como la granja Naturaleza Viva, en Santa Fe, o Monte Callado y La Aurora, en la provincia de Buenos Aires. En los últimos años, las experiencias agroecológicas van creciendo de manera sostenida en distintos sistemas productivos y regiones de la Argentina. El principal motor de este crecimiento ha sido la demanda social de numerosas comunidades del interior del país, cercanas a áreas de producción agropecuaria, en relación con los efectos del uso de agroquímicos sobre la salud humana (Ávila-Vázquez y Difilippo, 2016) y la contaminación del ambiente. También contribuyen al crecimiento de las experiencias agroecológicas la motivación de los productores como respuesta a la degradación de sus suelos y de su calidad de vida, y la demanda emergente de alimentos de calidad del mercado de consumo responsable de los centros urbanos. 

La agroecología nos propone lo siguiente: 

  1. i) Aplicación de principios básicos de ecología al diseño y manejo de agroecosistemas

Los ecosistemas naturales están en equilibrio sin la intervención humana debido a que en ellos se establecen procesos autorregulados a partir de milenios de adaptación de las especies al ambiente. 

Sin embargo, el modelo agrícola iniciado con la revolución verde y profundizado con la agricultura industrial ha alterado radicalmente el equilibrio de los agroecosistemas. Se requieren cada vez más insumos para conseguir los mismos rendimientos, ya sea fertilizantes para reponer la fertilidad de los suelos, o plaguicidas para controlar las adversidades, como el aumento desmedido de especies espontáneas (malezas), plagas o enfermedades. 

El primer paso para iniciar una transición agroecológica es recomponer el equilibrio entre los componentes del agroecosistema a partir de la recuperación de la materia orgánica y la red trófica (micro, meso y macrofauna, y microorganismos como hongos y bacterias) de los suelos. Cuando se va recuperando la vida del suelo y los equilibrios entre sus componentes, se fortalecen los procesos ecosistémicos que proveen fertilidad y regulación de las poblaciones de especies espontáneas, plagas y enfermedades. Esto permite prescindir de insumos de síntesis química, ya que las funciones necesarias para sostener el sistema productivo se obtienen del propio funcionamiento del agroecosistema. 

Por otro lado, una nutrición equilibrada de las plantas, como ocurre cuando los nutrientes son liberados lentamente por el suelo, disminuye el ataque de plagas y enfermedades (teoría de la trofobiosis, Chaboussou, 1987). Según esta teoría, la salud de la planta está directamente asociada a su metabolismo y, por lo tanto, a su equilibrio interno. Este equilibrio es dinámico y depende de factores intrínsecos de la planta, tal como la adaptación de la especie o la variedad; de las condiciones ambientales, o de las prácticas de manejo, como el diseño de siembra y el uso de insumos de síntesis química. 

Para conseguir restablecer los procesos que nos permiten prescindir del uso de insumos de síntesis química, es necesario incrementar la biodiversidad en el agroecosistema, tanto espacial (cultivos y animales en producción) como temporal (rotaciones de cultivos y pasturas), y favorecer las relaciones virtuosas entre la diversidad y el potencial productivo y las limitaciones del ambiente. 

Un punto de referencia muy valioso para diseñar sistemas agroecológicos son los ecosistemas naturales. Cuanto más similar al ecosistema natural de su región sea un agroecosistema, en cuanto a su estructura y función, más probable es que el agroecosistema sea productivo y sustentable. En la Región Pampeana, un diseño agroecológico contemplaría predominio de especies herbáceas, con elevada biodiversidad (policultivos) y el suelo cubierto todo el año, a semejanza del pastizal pampeano, bioma original de la región. En la provincia de Misiones, un diseño agroecológico contemplaría predominio de especies arbóreas, la presencia de varios estratos (cultivos de diferente altura) y muy elevada biodiversidad, a semejanza de la selva subtropical, bioma original de la región. 

  1. ii) Manejo de la vegetación nativa en ambientes con limitaciones para hacer agricultura

En nuestro país, los suelos sin aptitud para la actividad agrícola, por exceso o falta de agua, excesiva pendiente u otras características que otorgan fragilidad al ecosistema, alcanzan aproximadamente el 60% de la superficie. Entre ellos se encuentran las regiones Chaqueña y Espinal, donde los árboles protegen al suelo de los calores extremos y captan el agua de las lluvias torrenciales; todas las regiones semiáridas ubicadas al oeste de la región pampeana, donde la escasez de agua tampoco aconseja reemplazar la cubierta vegetal; la cuenca baja del río Salado, con un régimen de inundaciones periódico que afecta a cualquier cultivo que no esté adaptado a esas condiciones; la Estepa patagónica, y las pendientes de las sierras con sus suelos poco profundos. 

Con esas limitantes ambientales, es desaconsejable realizar agricultura, ya que los resultados son muy pobres y la degradación de los suelos es muy alta. Además, esos ambientes son reservorios de biodiversidad, debido a que conservan flora y fauna nativa, y de diversidad cultural, ya que sus habitantes son predominantemente campesinos y productores familiares, en general dedicados a la actividad ganadera. Sin embargo, el modelo agroindustrial amenaza la conservación de los bienes naturales comunes y a las culturas que habitan estos ambientes, ya que reemplaza bosques, sabanas y pastizales, y expulsa a poblaciones a la periferia de las ciudades. 

En estos ambientes frágiles, es posible hacer compatible la producción, que garantiza la permanencia y la buena vida de las poblaciones, y la conservación de los bienes naturales comunes. Para ello, una herramienta que propone la agroecología es el manejo del pastoreo de manera virtuosa para mejorar la condición de la vegetación. Si bien existen diferentes metodologías de pastoreo para tal fin, tales como pastoreo racional Voisin, manejo holístico o pastoreo controlado, la clave para su éxito es no utilizarlas con la rigidez de una receta, sino adaptarlas al potencial productivo y a las limitaciones ambientales del sitio en que se las aplique. En sistemas boscosos, la agroecología también propone el uso múltiple del bosque (ganadero, forestal, alimenticio, medicinal, veterinario, artesanal, espiritual) y el manejo forestal comunitario. Con estas herramientas es posible rehabilitar agroecosistemas degradados, aumentar la productividad y conservar flora y fauna silvestre. En ellos, la posibilidad de producir conservando forma parte del acervo del profundo conocimiento de las poblaciones locales sobre su ambiente natural. 

iii) Revalorización de conocimientos y prácticas exitosas basadas en el uso de recursos locales y renovables

El avance del modelo agroindustrial en nuestro país en los últimos 25 años ha simplificado los agroecosistemas como consecuencia del reemplazo de ambientes naturales (cambio de uso del suelo) y la reducción de las especies y genotipos utilizados, y en simultáneo ha incrementado de manera exponencial el uso de agroquímicos (plaguicidas y fertilizantes). Como resultado de la simplificación y el consecuente aumento de escala productiva y de los altos costos asociados a la producción sobre la base de insumos, en las últimas décadas numerosos productores han abandonado la actividad productiva. Estos cambios amenazan seriamente la transmisión generacional de las prácticas realizadas en épocas en las que la producción agropecuaria se basaba en tecnologías de procesos. Sin embargo, en distintas regiones del país, aún persisten productores que conservan el conocimiento, aunque no necesariamente lo apliquen en las prácticas utilizadas, para producir sin el paquete tecnológico del modelo industrial. 

Los procesos de conversión de agroecosistemas convencionales en sistemas agroecológicos se inspiran en el conocimiento implícito en las prácticas exitosas realizadas en las épocas en que se utilizaban variedades de cultivos más adaptadas a las condiciones locales y menos demandantes de insumos, por lo que no se utilizaban agroquímicos en las magnitudes actuales. Algunos productores están aplicando estas prácticas en el proceso de conversión agroecológica de sus agroecosistemas. 

Debido a que cada sitio productivo es diferente en sus condiciones ambientales y su contexto cultural, las prácticas adecuadas difieren entre sitios. Cuando una práctica resulta exitosa en un sitio, es un error muy común intentar aplicarla en otro. Por esa razón, la agroecología propone recuperar y revalorizar las prácticas de los productores locales, al mismo tiempo que usar semillas o razas de animales adaptadas a las condiciones ambientales del lugar. 

  1. iv) Promoción de estrategias colectivas de comercialización que privilegien los canales cortos y el consumo local 

Una de las características del actual sistema agroalimentario es que la relación entre los productores y los consumidores de alimentos está mediada por empresas que monopolizan la industrialización, la distribución y la venta de los alimentos, muchas de ellas integradas a circuitos globalizados. Esta estructura tiene nefastas consecuencias tanto para los productores como para los consumidores. Los productores quedan subordinados a los precios que establecen las empresas agroalimentarias o los intermediarios si venden cereales a los exportadores, carne a los frigoríficos, leche a las empresas lácteas o verduras en los mercados concentradores. Así, el valor del producto del campo tiene cada vez menor incidencia en el precio del alimento, ya que los gastos de intermediación, industrialización, distribución y comercialización quedan incluidos en su precio final. Por su parte, los consumidores quedan atrapados en la compra de alimentos con baja calidad nutritiva debido a los altos grados de procesamiento de los productos envasados y a la contaminación con agroquímicos de los productos frescos.  

Por estas razones, la venta directa —en lo posible local— de la producción agropecuaria genera una espiral virtuosa para consumidores y productores. Para los consumidores, la compra directa de la producción agroecológica ofrece la alternativa de consumir alimentos variados, frescos, sanos, nutritivos y accesibles. Para los productores, la existencia de un mercado alternativo al que ofrecen intermediarios y empresas les permite ubicar sus productos en un mercado donde se valore la calidad de los alimentos. Un caso particular son las producciones extensivas de granos y carne, ya que estos productos deben transformarse o procesarse antes de llegar al consumidor. En estos casos, es crucial la organización comunitaria para conseguir que el procesamiento se realice en los municipios. Un ejemplo de esto es el molino harinero de la localidad de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. Actualmente, la existencia de mercados locales agroecológicos es el principal factor que tracciona la conversión de sistemas convencionales a sistemas agroecológicos. Para lograr estos mercados, el rol de la comunidad organizada es esencial. 

¿Se pueden producir alimentos sanos mientras sigamos exportando commodities?

A diferencia de la producción agroecológica, la producción agroindustrial tiene como destino principal la exportación de commodities. Para ello, se basa en organismos genéticamente modificados que resisten plaguicidas y en la aplicación de altísimos volúmenes de agroquímicos. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC, 2020), el 40,3% del valor de las exportaciones del país proviene de los complejos de la soja y el maíz. Si se incluyen las exportaciones de trigo, de carne y de cueros bovinos, los ingresos de divisas alcanzan el 53% del total.

Destaco los motivos más importantes que hacen difícil la convivencia entre el modelo de producción industrial y el modelo de producción agroecológica: 

  1. i) Los dos cultivos que sostienen el ingreso de divisas al país han sido modificados genéticamente para resistir a distintos tipos de herbicidas y, recientemente, se ha aprobado un trigo modificado con el mismo fin. Está comprobado que el movimiento de los agroquímicos en el ambiente es incontrolable. En particular, se sabe que el glifosato se puede encontrar lejos del sitio de aplicación, ya que este compuesto viaja a través de la atmósfera, del agua superficial y subterránea, y del suelo erosionado eólica o hídricamente. Por lo tanto, los inmensos volúmenes de plaguicidas utilizados (500 millones de kilos/litros en 2019, de los cuales el 75% se utiliza en soja y maíz) contaminan los suelos y el agua. Numerosos artículos científicos dan cuenta del efecto nocivo de los plaguicidas sobre diversos organismos del suelo, que alteran los equilibrios necesarios para la producción agroecológica.  
  2. ii) Un riesgo de la gran extensión de cultivos transformados genéticamente es la contaminación de los cultivares utilizados en la producción agroecológica. Esto es muy habitual en las especies de polinización cruzada, como el maíz, aunque no se puede descartar en otras especies. 

iii) Dado que, en general, el sistema de ciencia y técnica se encuentra al servicio del modelo de producción agroindustrial, los programas de mejoramiento vegetal y animal están enfocados en lograr las características que este requiere. Por esta razón, las semillas y razas disponibles han perdido variabilidad y adaptación local, atributos indispensables para la producción agroecológica. 

  1. iv) En la medida en que la mayor parte de la producción agropecuaria se comercializa en los mercados globalizados, esto deriva en una severa traba para el crecimiento de los mercados agroecológicos.

Estas consideraciones no significan que los productos de la agroecología no tengan destino exportable. En caso de que se generen excedentes una vez abastecido el mercado interno, se exportarían productos de calidad, por ejemplo trigos de alta calidad panadera (como era habitual en el pasado), girasol para producir aceite de calidad y carne de pasto. Probablemente, en estos casos, necesitemos alguna certificación que garantice la calidad de los productos. 

La conversión desde un sistema productivo que privilegie la exportación de commodities a otro que privilegie la producción de alimentos sanos requiere el compromiso de todos los actores involucrados en la producción agropecuaria para acordar una transición programada.

Bibliografía:

Ávila-Vázquez, M. y Difilippo, F. S. (2016). Agricultura tóxica y salud en pueblos fumigados de Argentina. Crítica y Resistencias. Revista de conflictos sociales latinoamericanos, (2):23-45.

Barrett, C. B. (2010). Measuring Food Insecurity. Science, 327(5967):825-828. 

Campbell, B. M.; Beare, D. J.; Bennett, E. M.; Hall-Spencer, J. M.; Ingram, J. S.; Jaramillo, F. y Shindell, D. (2017). Agriculture production as a major driver of the Earth system exceeding planetary boundaries. Ecology and Society, 22(4).

Chaboussou, F. (1987). Plantas doentes pelo uso de agrotóxicos (a teoria da trofobiose). Porto Alegre, Brasil. L&PM Editores.  

Gibb, R.; Redding, D. W.; Chin, K. Q.; Donnelly, C. A.; Blackburn, T. M.; Newbold, T. y Jones, K. E. (2020). Zoonotic host diversity increases in human-dominated ecosystems. Nature, 584(7821):398-402.

INDEC, 2020. Informe técnico Volumen 4 (58). Disponible en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/complejos_09_2019EFF155A1.pdf. Última visita: 28/01/2021.

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