El estado de abandono del actual «Ecoparque» y la afectación de su patrimonio cultural y faunístico dejan en claro que se requiere de autoridades responsables y a la altura del desafío de lograr verdaderas y necesarias instituciones para la educación ambiental y la conservación de la biodiversidad, en crisis a escala global y en Argentina.
Es hora de alinear la institución zoológica porteña, que supo ser un referente mundial, detrás de criterios científicos y conservacionistas con los más altos estándares, porque son los que están salvando especies mientras que en Argentina se ve varada por quienes no saben hacia dónde deben ir. Por el contrario, priorizan la obtención de recursos dinerarios habilitando, con consentimiento de la Legislatura porteña, la privatización del espacio público y el negocio inmobiliario en una de las tierras más valiosas del país.