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Documento FARN. La agenda sinoargentina después del G20 de Buenos Aires

En las últimas décadas, la República Popular China (RPC) decidió abrirse al mundo a través de su política de “going-out”, en busca de mercados para sus productos, mano de obra, y con el objetivo de abastecerse de materias primas para mantener su economía nacional. En ese contexto, destinó fondos para financiar economías como las latinoamericanas en materia de infraestructura, minería, telecomunicaciones, turismo, agro, energía, y otras. Así, la RPC se volvió uno de los principales socios políticos y comerciales de Argentina, y hoy es un aliado estratégico fundamental para el crecimiento económico nacional.

Con el correr del tiempo, la relación entre ambos Estados fue creciendo. Tanto es así que, en la 13ª Cumbre de Líderes del G20, presidida por nuestro país y realizada en Buenos Aires en diciembre de 2018, Argentina y China firmaron más de treinta acuerdos que involucran sectores como transporte, telecomunicaciones, energía, infraestructura, cultura, turismo, ambiente y minería, entre otros.

Estos acuerdos profundizan el patrón de inserción de Argentina en el comercio internacional con materias primas de origen agropecuario y minerales como el litio, con un bajo nivel de agregado de valor, lo que mantiene las dificultades en torno a una balanza comercial deficitaria con China.

Este proceso está acompañado por un debilitamiento de salvaguardas de instituciones financieras tradicionales y por el surgimiento de bancos de desarrollo nacionales en el financiamiento internacional con escasos compromisos por sobre el marco regulatorio nacional. Por un lado, evidencia una tendencia generalizada en la región a retroceder en estándares de protección ambiental y social; por otro, aunque en la misma línea, nos llama a seguir de cerca la evolución en las relaciones con China en particular, dada la importancia de su rol para la economía argentina.

En este nuevo documento FARN, ponemos la lupa en esta relación bilateral entre Argentina y China. Una relación en la que las necesidades económicas son el eje estructural y las cuestiones ambientales y sociales, un mero aspecto decorativo.

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