Las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) que tendrán lugar durante los próximos días serán el escenario para la revisión del acuerdo vigente con Argentina, firmado en abril de 2025 bajo el esquema de Servicio Ampliado del Fondo (EFF, por sus siglas en inglés).
El análisis del acuerdo se produce en un presente signado por las tensiones sociales: la desocupación, tras la recesión de 2024, aumentó un 1,1%; la informalidad alcanzó al 43% de los trabajadores y los salarios reales continúan congelados, acorde a los datos del INDEC basados en el informe del cuarto trimestre de 2025.
En pocas palabras: tras ocho años de programas con el FMI (en el período 2018-2026), Argentina aún no ha logrado estabilizar la economía ni recuperar el acceso a los mercados de capitales. Sin embargo, el acuerdo vigente, firmado sin los controles previstos por ley, consolida al país como el principal deudor del organismo, concentrando más de un tercio de los créditos otorgados.
El programa del Fondo profundiza las desigualdades y consolida un modelo económico dependiente y frágil, incrementando las tensiones sociales, ambientales e institucionales en Argentina.