El 22 de mayo es el Día Internacional de la Diversidad Biológica. En un contexto global atravesado por lapérdida de áreas naturales, animales y otros seres vivos, desdela Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) presentamos 14 aportes al Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) que reflejan un trabajo sostenido para detener y revertir la pérdida de ecosistemas y extinción de especies, alineado con los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (MMB) hacia 2030.
Entre sus principales objetivos, el Marco propone proteger al menos el 30% de las áreas terrestres y marinas del planeta, restaurar ecosistemas degradados, reducir la extinción de especies y garantizar un uso sostenible de la biodiversidad.
Bosques, ecosistemas y especies en retroceso
La urgencia de cumplir con estos objetivos se refleja en los datos globales y nacionales. Según Naciones Unidas, el 75% de la superficie terrestre sufrió alteraciones considerables, el 66% de la superficie oceánica está experimentando cada vez más efectos acumulativos y se ha perdido más del 85% de la superficie de humedales conocida. A su vez, alrededor del 25% de las especies de grupos de animales y plantas evaluadas están amenazadas.
En Argentina, la situación también es alarmante: entre 2022 y 2024 se perdieron más de 550 mil hectáreas de bosque nativo, según datos oficiales, mientras que entre 2022 y 2025 los incendios afectaron más de 2,4 millones de hectáreas de bosques, pastizales y arbustales, de acuerdo a los datos publicados por el Sistema Nacional de Monitoreo de Bosques Nativos.
Biodiversidad: aportes para avanzar en las metas globales
En este contexto, desde FARN avanzamos en la identificación formal de 14 aportes vinculados a biodiversidad, gobernanza ambiental, justicia ambiental y fortalecimiento de capacidades, las cuales fueron aprobadas y publicadas por el Convenio. Esto valida su consideración formal como aportes que pueden ser considerados en la toma de decisión y en la revisión de las metas que se harán en la COP17 de Biodiversidad, del 19 al 30 de octubre, en Armenia.
Entre los aportes presentados se encuentra el trabajo de restauración ecológica y biocultural del Humedal Santa Catalina, impulsado junto a organizaciones sociales, académicas y actores públicos para recuperar uno de los espacios de mayor biodiversidad del sur del Área Metropolitana de Buenos Aires mediante restauración con especies nativas, monitoreo y educación ambiental y participación comunitaria.
También se encuentra la acción judicial para prevenir la mortalidad del yaguareté y otras especies por atropellamientos en rutas nacionales del norte argentino. Esta iniciativa aborda una de las principales amenazas a una especie emblemática y en peligro crítico, promoviendo una mesa de diálogo donde se acuerden medidas preventivas, cumplimiento de obligaciones estatales y un enfoque de infraestructura compatible con la conservación de la biodiversidad y la coexistencia con la fauna silvestre.
Otro de los compromisos destacados es la protección del Golfo de San Matías frente al avance de proyectos de petróleo y gas. A través de investigación técnica, participación pública y acciones legales, FARN impulsa la defensa de este ecosistema marino estratégico para evitar su transformación en una zona de sacrificio y preservar su biodiversidad.
Estos aportes también dialogan con las prioridades de la Estrategia Nacional de Biodiversidad y Plan de Acción de Argentina (ENBPA 2025-2030), particularmente en temas vinculados con restauración ecológica, gobernanza participativa, conservación de ecosistemas, acceso a la información, fortalecimiento de capacidades y protección de comunidades y personas defensoras del ambiente.
Si bien la implementación de las metas nacionales requiere liderazgo estatal, financiamiento sostenido y mecanismos de monitoreo específicos, estos compromisos muestran cómo las organizaciones de la sociedad civil pueden contribuir de manera tangible al cumplimiento de objetivos nacionales e internacionales de biodiversidad, aportando herramientas técnicas, incidencia pública, litigio estratégico, formación, monitoreo independiente y trabajo articulado con comunidades, academia y otros actores sociales.
Detener y revertir la pérdida de biodiversidad requiere fortalecer el vínculo entre las metas globales y las acciones concretas que ya se desarrollan en los territorios. Que los Estados hayan habilitado en el CDB, por primera vez, un proceso formal para que actores no estatales presenten sus contribuciones marca un cambio significativo respecto de experiencias anteriores, como las Metas de Aichi (2011–2020), donde estos aportes no contaban con un canal institucionalizado.
Este avance no solo reconoce el valor de las acciones que ya se están llevando adelante desde múltiples sectores, sino que también abre una oportunidad concreta para construir una gobernanza de la biodiversidad más inclusiva, participativa y efectiva de cara a 2030. En definitiva, que las voces de los territorios, donde se impulsan día a día acciones para revertir la crisis de pérdida de biodiversidad, sean escuchadas y consideradas en la toma de decisión.