Un informe de FARN sobre la implementación de las metas de biodiversidad hacia 2030 en Argentina identifica avances, brechas y desafíos pendientes para fortalecer las políticas públicas y acelerar la acción. Sus hallazgos cobran especial relevancia ante la revisión mundial de los progresos en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad.
En ocasión de la 17ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), que inició este 19 de octubre en Ereván, Armenia, y se extenderá hasta el día 30, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) comparte los principales hallazgos de su informe sobre la implementación de las metas mundiales de biodiversidad hacia 2030 en Argentina.
El documento analiza el estado de implementación de las metas de la Estrategia Nacional de Biodiversidad y Plan de Acción (ENBPA) 2025-2030, a partir de la información disponible, con el propósito de identificar avances, desafíos y oportunidades para fortalecer las políticas públicas de conservación y uso sostenible de la biodiversidad.
Este análisis cobra especial relevancia en un momento en que la comunidad internacional realiza su primera revisión mundial de los progresos en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, adoptado en 2022, y evalúa qué medidas son necesarias para alcanzar sus objetivos hacia 2030.
Avances que necesitan traducirse en resultados concretos
El análisis de FARN identifica progresos en el desarrollo de metodologías, procedimientos y herramientas para la implementación de las metas nacionales. Sin embargo, estos avances todavía no se traducen suficientemente en acciones concretas y resultados verificables en los territorios.
Entre los principales desafíos se encuentran la insuficiencia de financiamiento, las capacidades institucionales limitadas, las dificultades de articulación entre Nación y provincias, la falta de coordinación entre organismos públicos, la información pública incompleta y la ausencia de indicadores adecuados para evaluar los resultados de las políticas implementadas.
El informe también destaca la importancia de asegurar la continuidad de las políticas de biodiversidad a lo largo del tiempo y de fortalecer los mecanismos de participación y rendición de cuentas.
Financiamiento e información: condiciones necesarias para avanzar
Uno de los hallazgos del informe es la falta de información consolidada sobre los recursos destinados a la biodiversidad en Argentina. Actualmente, no se dispone de una cifra oficial de alcance nacional que permita conocer la inversión total en biodiversidad ni de mecanismos suficientes para vincular el presupuesto público con las metas de la ENBPA.
Contar con esta información resulta fundamental para evaluar los esfuerzos realizados, identificar necesidades de financiamiento y orientar los recursos hacia las prioridades de implementación.
“Ya tenemos metas globales para proteger la biodiversidad. El desafío ahora es convertir esos compromisos en acciones concretas, con financiamiento suficiente, participación y rendición de cuentas”, sostuvo Ana Di Pangracio, directora de Biodiversidad de FARN.
Restauración de ecosistemas: la necesidad de acelerar los esfuerzos
La restauración constituye una de las prioridades del Marco Mundial de Biodiversidad, que establece la meta de que al menos el 30 % de los ecosistemas degradados se encuentre bajo restauración efectiva para 2030.
En Argentina, el informe identifica alrededor de 4,6 millones de hectáreas bajo algún proceso de restauración, equivalentes al 4,6 % del área degradada estimada. Si bien existen iniciativas en marcha, estas cifras muestran la necesidad de ampliar y fortalecer los esfuerzos para alcanzar la meta.
Para avanzar será necesario contar con políticas públicas sostenidas, recursos adecuados y una mayor articulación entre los distintos niveles de gobierno y actores involucrados.
Asimismo, resulta fundamental asegurar la coherencia entre los compromisos de biodiversidad y las políticas nacionales vinculadas al uso del territorio y la protección de los ecosistemas. En este sentido, FARN destaca la importancia de fortalecer la legislación ambiental vigente, evitar retrocesos en los niveles de protección y avanzar en marcos normativos pendientes, como una Ley de Humedales. Las reformas vinculadas a la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego, entre otras, generan preocupación por sus posibles efectos sobre la conservación del suelo, los ecosistemas y la biodiversidad, así como por sus implicancias frente al agravamiento de los fenómenos climáticos extremos.
La pérdida de biodiversidad también tiene consecuencias económicas. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que podría reducir el PIB real de la región en un 3,3 % para 2030, debido al deterioro de servicios ecosistémicos fundamentales.
De los compromisos a la implementación
La COP17 constituye una oportunidad para evaluar colectivamente los avances alcanzados, reconocer las brechas de implementación y acordar medidas que permitan acelerar la acción hacia 2030.
Este ejercicio resulta particularmente relevante para Argentina, que aún tiene pendiente la presentación de su Séptimo Informe Nacional ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica, cuyo plazo venció en febrero de 2026. La disponibilidad de información pública actualizada y completa es fundamental para evaluar los progresos y orientar las decisiones hacia 2030.
Desde FARN se sostiene que cumplir las metas mundiales de biodiversidad requiere fortalecer las capacidades institucionales, asegurar financiamiento suficiente y accesible, mejorar la información y el monitoreo, y promover políticas públicas coherentes y sostenidas en el tiempo.
También resulta indispensable garantizar la participación efectiva de la sociedad civil, los Pueblos Indígenas y las comunidades locales, reconociendo su papel fundamental en la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad.
El desafío de los próximos años no es solamente contar con compromisos ambiciosos, sino generar las condiciones necesarias para que se traduzcan en resultados concretos para la biodiversidad y las personas.