Comunicados

Carta pública de la sociedad civil a los gobiernos para que sus agencias de crédito a la exportación redireccionen el financiamiento de los combustibles fósiles a recursos energéticos renovables

Las ECA no pueden seguir financiando la crisis climática: el abandono de los combustibles fósiles es central para una transición energética justa y sostenible en el Sur Global

Las agencias de crédito a la exportación (ECA) se encuentran ante la oportunidad de brindar financiación pública para la eficiencia energética y las energías renovables limpias, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles con sus precios volátiles que profundizan un perfil extractivo y generan una alta conflictividad socio ambiental en los países del sur global.

Las energías limpias son el camino que hay que emprender de cara al futuro para desandar la (des)fosilización mundial. Las instituciones financieras públicas internacionales -ECA incluidas- tienen que aumentar sustancialmente su apoyo a la energía limpia y apuntar a subsectores estratégicos, como el acceso a la energía, para catalizar una transición energética globalmente justa y sostenible, y apoyar la seguridad energética en contexto de crisis.

La evidencia científica es contundente. El último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtió que sobrepasar el aumento de la temperatura media global de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales pone en riesgo el desarrollo sostenible y la vida de millones de personas y ecosistemas en todo el mundo. Además, se advierte que si las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) no alcanzan su punto máximo antes del 2025, para luego  empezar a disminuir, será muy difícil evitar una catástrofe climática. 

Este escenario demanda acciones urgentes y transformadoras, no hay más tiempo para seguir financiando los combustibles fósiles; para respetar el límite de temperatura por debajo de 1,5 °C es urgente reducir su peso en nuestra matriz energética, no aumentarlo. Además, el costo de tomar acción hoy será menor que tomar las mismas opciones en un par de años porque, al reducir las emisiones de GEI hoy, obtendremos grandes beneficios que evitarían impactos climáticos severos en el futuro. Uno de los mayores beneficios asociados a la generación de energías renovables es que produce muchas menos emisiones que la quema de combustibles fósiles. Una transición de los combustibles fósiles, los cuales representan en la actualidad la mayor parte de las emisiones, a energías renovables resulta fundamental para abordar la crisis producida por el cambio climático.

Además, en un contexto marcado por las crecientes tensiones geopolíticas, en donde la crisis energética es uno de los principales efectos secundarios de la guerra en Ucrania, los países del Sur Global -entre ellos Argentina- se ven empujados por la presión externa al desarrollo de nuevas estructuras de fósiles con el fin de generar principalmente saldos exportables para generar más divisas y no para asegurar el acceso y consumo a la energía localmente. 

En el marco en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático número 26 en Glasgow (COP 26),  34 países y 5 instituciones crediticias -incluidos Canadá, Estados Unidos, Italia y Alemania- firmaron el Apoyo Público Internacional para la Transición a la Energía Limpia (en adelante Declaración de Glasgow), en donde se comprometieron a acelerar y priorizar los flujos internacionales del sector público y privado y apoyar el desarrollo de tecnologías limpias para impulsar una transición energética limpia y justa poniendo fin al nuevo apoyo extranjero directo a los combustibles fósiles para fines de 2022. El acuerdo hace una mención especial a las ECA e instituciones financieras públicas a implementar compromisos similares en la COP 27 y más allá, incluyendo el impulso en particular en la OCDE, para revisar, actualizar y fortalecer sus marcos de gobernanza para alinearse con los objetivos del Acuerdo de París.

En este contexto, instamos a las agencias de crédito a la exportación (ECA) de todos los países -principalmente los del Norte Global- a acelerar su política de desfinanciación a los fósiles y su redireccionamiento a las renovables y que cumplan así con los compromisos asumidos en los acuerdos internacionales.  Las ECA han proporcionado casi $31.800 millones de dólares al año para petróleo y gas– y $2.900  millones de dólares para el carbón, esto equivale a 7 veces más al apoyo que brindan a energías limpias por $ 4.700 millones de dólares.

En la Argentina, el sector energético constituye un eslabón clave para el crecimiento y desarrollo del país, que actualmente depende en aproximadamente un 85% de los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) y difícilmente pueda desacoplarse de los precios globales. Dicha dependencia de nuestra matriz energética a los combustibles fósiles nos ata al pasado y amenaza nuestro futuro, en un escenario global marcado por tensiones geopolíticas y geoeconómicas entre las grandes potencias que aumenta la volatilidad de los precios y trae consigo el riesgo de continuar profundizando el perfil extractivo del país exportando fósiles. 

Frente a esto, es necesario redireccionar la enorme cantidad de recursos insumidos en los combustibles fósiles hacía un sistema basado en fuentes de energía renovables y en la eficiencia energética. Las ECA y otras instituciones financieras públicas internacionales tienen un rol clave para aumentar fuertemente su apoyo a la energía limpia e impulsar una transición energética justa, en donde los repartos de riesgos entre diferentes regiones del mundo no recaigan, una vez más, en los países del sur global.

Las ECA tienen que dejar atrás al financiamiento de infraestructura fósil que, como mencionamos,  generan consecuencias socioambientales y atentan contra los derechos y los principios participativos de las comunidades en los territorios y acelerar el redireccionamiento del financiamiento a las renovables. Los mecanismos establecidos por parte de las agencias no pueden continuar dando lugar a criterios ambientales endebles, ni apoyar a proyectos sin evaluaciones de impactos acumulativos y sinérgicos, ni tampoco continuar con el desembolso de fondos en proyectos polémicos a través de  sus financiamientos indirectos.