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COP28: ¿qué se espera en esta nueva cumbre sobre el cambio climático?

Del 30 de noviembre al 12 de diciembre se llevará a cabo la 28ª Conferencia de las Partes (COP28) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, donde jefes de Estado, presidentes y representantes de los países miembro se reúnen con el fin de avanzar en las negociaciones que den respuesta a la crisis climática global. 

La COP representa el principal espacio a nivel internacional de encuentro, de revisión del estado de implementación de los compromisos climáticos vigentes y de toma de decisión de los Estados Parte para impulsar una mayor ambición climática. 

El tema central de este año será la aprobación y publicación del primer Balance Mundial, el cual representa el termómetro de la acción y ambición climática internacional. Su publicación le permitirá al mundo conocer el estado de situación actual de cumplimiento de los compromisos tomados por los Estados Parte, entre ellos Argentina.

En cuanto a los temas de interés y de negociación para Argentina en esta COP28, además del Balance Mundial, se destacan: financiamiento climático y el acceso a medios de implementación (esto implica tanto transferencia de conocimiento como de tecnología); la Meta Global de Adaptación; transición justa; agricultura y seguridad alimentaria; y el seguimiento de la implementación del fondo de pérdidas y daños clave para los países en desarrollo.

Meta Global de Adaptación: implicancias para Argentina

La Meta Global de Adaptación (GGA por sus siglas en inglés), establecida en el marco del Acuerdo de París, tiene como objetivo impulsar la acción colectiva en materia de adaptación al cambio climático. Para lograr su adopción en la COP se requerirá que los Estados demuestren, a través de la diplomacia y el multilateralismo climático, que son capaces de escuchar y brindar soluciones a los más vulnerables.

Las políticas de adaptación son claves para reducir la vulnerabilidad frente al cambio climático, así como dar respuesta y atender en forma directa los riesgos e impactos locales sobre los sectores más vulnerables de nuestra sociedad y sobre los sistemas productivos.

Este año, una de las prioridades de la Delegación Argentina en la COP será trabajar para lograr la adopción del marco de la Meta Global de Adaptación. Contar con este instrumento a nivel internacional permitirá tener parámetros internacionales sobre cómo diseñar las políticas de adaptación en el territorio nacional así como mejorar su implementación y monitoreo de resultados. También, será clave para que nuestro país pueda acceder a financiamiento así como a medios de implementación.

La COP28 representa un punto de inflexión para que los Estados muestren liderazgo global en materia de adaptación, necesitamos acelerar los cambios para lograr un desarrollo resiliente al clima. 

Transición energética

Las transiciones energéticas deben ser guiadas por enfoques centrales que aborden la interseccionalidad, interculturalidad y la intergeneracionalidad. Deben partir de una visión integral que no solo busque mitigar la crisis climática, sino también la crisis socioecológica en su sentido más amplio, integrando objetivos de desarrollo sostenible, resiliencia, y remediando desigualdades sistémicas.

La transición energética que necesita la Argentina para hacer frente a la crisis climática no es solo un cambio en la matriz energética primaria que salga de la senda fósil de mayores emisiones. Es un camino hacia un cambio del modelo productivo, de consumo de energía y de organización social, el cual deberá generar nuevos consensos sociales, integrando la eficiencia energética, el acceso a la energía, la generación de nuevos empleos y la soberanía energética.

Las energías renovables juegan un rol fundamental ya que permiten la descentralización de una matriz sumamente concentrada alrededor del sector fósil. Además de generar empleos de calidad que requieren conocimiento técnico, y por ende ofrecen mejores remuneraciones, tienen la característica de llegar a lugares y territorios donde actualmente no hay un acceso seguro y continuo a los servicios energéticos.

El creciente interés por el litio

La creciente demanda global de litio es impulsada  por los países del Norte Global —principalmente países de Europa, de Norteamérica y del sur y este de Asia, en particular, China— quienes están librando una contienda geopolítica por el control de la cadena de suministro de estos minerales considerados “críticos” para su modelo de transición energética, y para garantizar su seguridad energética en un contexto internacional de conflicto.

La mayor demanda proviene de la industria automotriz, por su uso en la producción de baterías para vehículos eléctricos individuales, y, en menor medida, para su empleo en baterías de celulares, computadoras y otros artefactos electrónicos, así como para almacenamiento de energía. Argentina, junto con Chile y Bolivia, concentran más del 50% de las reservas mundiales de litio en salmuera.

La minería de litio en salmuera es minería de gran escala en términos de consumo de agua en una región extremadamente árida y frágil que tiene un déficit hídrico natural todo el año, y que ya sufre los impactos del cambio climático.

En Argentina, para la minería de litio no se llevan adelante procesos de evaluación ambiental estratégica ni se analizan los impactos acumulativos y sinérgicos de los más de 36 proyectos en cartera. Sumado a ello, no se respeta la normativa sobre derechos de acceso a la información, participación y justicia en asuntos ambientales, reconocidos en el Acuerdo de Escazú. Tampoco se cumple con la Consulta libre, previa e informada del Convenio 169 de la OIT. 

Un ejemplo es lo que ocurrió en marzo de 2023, gracias al reclamo de las comunidades de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, junto a FARN, la Corte Suprema de Justicia de la Nación le exigió a Salta, Jujuy y el Estado Nacional información sobre todos los permisos de exploración y/o explotación de litio y borato en la cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc.

Se necesita una reducción en la demanda de los mal llamados minerales críticos para la transición energética. La principal demanda de minerales como el litio no proviene del sector de energías renovables ni está orientada a solucionar problemas de movilidad colectiva, sino que surge principalmente de la necesidad de la industria automotriz para la producción de autos eléctricos individuales para los países del Norte Global.