La arena es el segundo recurso natural más utilizado por la humanidad. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas, se extraen 50.000 millones de toneladas de arena al año, excediendo ampliamente la capacidad de regeneración natural de este recurso. Su demanda intensiva a manos de la industria energética, que la utiliza para el fracking (método de extracción de combustibles fósiles), así como la de la construcción, conlleva presiones crecientes sobre los ecosistemas, con transformaciones irremediables a corto y largo plazo.
En Argentina, las tensiones ambientales que genera la demanda de arenas por parte de la infraestructura petrolera adquieren dimensiones concretas: la expansión de la infraestructura del Golfo San Matías, en Río Negro, pone en jaque los depósitos silíceos de Entre Ríos, donde la salud de la población y de ecosistemas enteros corren riesgo.
Entre 2015 y 2023, la extracción de arena en esta provincia aumentó un 1.234%, con yacimientos localizados en Ibicuy y Diamante. En la actualidad, salen unos 250 camiones por día, cargados con aproximadamente 35 toneladas de arena cada uno. Rumbo a Vaca Muerta, punto de desarrollo estratégico para la exportación petróleo y gas, atraviesan 1.300 km, deteriorando rutas y afectando a las comunidades a su paso.
Las capas de impacto socioambiental del desarrollo de Vaca Muerta
La remoción de sedimentos de arena ubicados en el subsuelo de Entre Ríos para abastecer la capacidad extractiva del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) en el Golfo San Matías genera una serie de impactos concretos en la provincia:
- Afecta a los cursos de agua aledaños a las explotaciones, modificando la calidad del agua;
- Pone en riesgo de contaminación a acuíferos, dada la utilización de compuestos químicos y la alta permeabilidad de los suelos arenosos de la región;
- Disminuye la calidad del aire, con la liberación de material particulado, presentando riesgos para la salud humana, y afecta el ambiente sonoro, a raíz de ruidos y vibraciones generados por el movimiento de maquinaria y transporte pesado;
- Reduce la capacidad de retención hídrica de los suelos, modificando la permeabilidad, lo que puede incrementar la vulnerabilidad frente a precipitaciones intensas o eventos de inundación;
- Transforma de manera irreversible el paisaje y la morfología del relieve a partir de la apertura de los frentes de explotación;
- Contribuye al deterioro de la biodiversidad, con impacto directo en la fauna local y generando la fragmentación del hábitat y corredores biológicos;
- Deteriora rutas y caminos rurales, afectando la infraestructura vial, y cuenta con una limitada generación de empleo local;
- Colabora en la magnificación de conflictos por el uso del territorio.
La articulación de ambos territorios en una misma cadena de valor permite entrever la cara más cruda del desarrollo de Vaca Muerta: múltiples capas de impactos sociales y ambientales, y territorios que se convierten en zonas de sacrificio.
Un documento para repensar las conexiones extractivas
Desde 2018, la Fundación CAUCE monitorea la extracción de arenas silíceas en Entre Ríos de forma sostenida, evidenciando la expansión a gran escala de esta práctica y las dificultades persistentes en el control estatal. Mediante el impulso de pedidos de acceso a la información pública, acciones judiciales, producción de conocimiento y acciones de incidencia en políticas públicas, han dotado de visibilidad a esta causa y contribuido a fortalecer los mecanismos de participación y control ciudadano.
A partir de esas evidencias, el documento Conexiones extractivas: arenas de Entre Ríos e infraestructura petrolera del Golfo San Matías reúne información actualizada y analiza de forma integral las conexiones extractivas que vinculan la infraestructura petrolera del Golfo San Matías con la intensificación de la extracción de arenas silíceas en Entre Ríos. El trabajo pone sobre la mesa la distribución desigual de los impactos ambientales y sociales de este esquema, e inscribe la problemática en una disputa más amplia por la matriz energética argentina, en un escenario global signado por la aceleración de la transición energética.