“Hace unos días, el Gobierno nacional declaró por decreto la emergencia ígnea en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa,” escribió Gabriela Origlia, periodista de La Nación. La medida contempla la transferencia de $100.000 millones para 1.062 sistemas de bomberos voluntarios en todo el país.
Los incendios están arrasando bosques nativos y viviendas en las zonas afectadas. La falta de un presupuesto suficiente para las brigadas evidencia una grave escasez de recursos. El presupuesto destinado a la prevención y el combate del fuego para el 2026 es de $20.131 millones, lo que implica una caída real del 68,9% con respecto al presupuesto de 2023 y del 53,6% en comparación con 2025, según cálculos de FARN.
La Agencia Federal de Emergencias, creada por el Gobierno, debe, por un lado, enfrentar los incendios con brigadas, medios aéreos y vehículos logísticos; y por otro, brindar asistencia a las personas afectadas. Esta doble función tensiona al máximo los recursos disponibles. Además, el Gobierno se enfoca únicamente en la lucha contra los incendios, sin desarrollar políticas, recursos ni medidas para la prevención. Esto refleja una estrategia predominantemente reactiva.