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Elementos para alcanzar la carbono neutralidad a 2050

Con la participación de UNICEN, Fundación Vida Silvestre y el investigador Roque Pedace.

Argentina puede llegar a 2050 “carbono neutral”. Es más: tiene varias opciones para lograrlo. ¿Cuáles son los caminos posibles y qué aspectos no pueden pasarse por alto?

Acerca de “Elementos para alcanzar la carbono neutralidad a 2050”

Para limitar el aumento de la temperatura media global a 1.5ºC, es necesario alcanzar la carbono neutralidad a nivel mundial para el año 2050. El Acuerdo de París contempla que todos los países desarrollen sus Estrategias de Descarbonización a Largo Plazo (LTS por su sigla en inglés), con medidas orientadas a lograr ese objetivo. En Argentina, los principales sectores emisores son el de energía (incluye el transporte) y el de agricultura, ganadería, silvicultura y otros usos de la tierra incluyendo los bosques (AFOLU). Este documento, realizado por UNICEN, plantea tres escenarios hipotéticos de referencia para estos dos sectores que, a través de diferentes combinaciones de tecnologías como la electrificación, el hidrógeno y los biocombustibles, podrían llevar a nuestro país a la carbono neutralidad en 2050.

Acerca de “Consideraciones para el sector de AFOLU para una estrategia de descarbonización de largo plazo argentina”

Dentro del sector de AFOLU resulta indispensable un cambio de paradigma frente al modelo de agricultura a gran escala e industrial, predominante en la Argentina. Este sector no solo afecta sino que también se ve afectado por el cambio climático. La agroecología plantea una alternativa que mejoraría la mitigación, la resiliencia y la sustentabilidad de los agroecosistemas a largo plazo. Sus principios, basados en el cuidado de los bienes y servicios ecosistémicos y de la salud de la población en su conjunto, atienden los graves problemas presentes en la agricultura y la ganadería industrial de una manera integral y holística. Por otro lado, y aunque existen diversas estrategias para que la Argentina alcance la carbono neutralidad en 2050, este documento elaborado por FARN plantea que adoptar medidas de mitigación que garanticen la integridad de los ecosistemas naturales y generen co-beneficios para la biodiversidad, las comunidades locales y la adaptación es una variable ineludible.

Acerca de “Una mirada integral en el diseño de estrategias de largo plazo bajas en carbono”

Aunque alcancen sus metas de reducción de emisiones, las acciones a largo plazo no garantizan, en este proceso, un aumento de la empleabilidad de las mujeres. Al proyectar un sendero hacia la neutralidad en carbono, los impactos sociales no pueden quedar afuera. Para concretar una verdadera transición, María Julia Tramutola, de FARN, observa a través de ejemplos concretos la necesidad urgente de pensar, diseñar y accionar con lente de género; es decir, de considerar a las mujeres como agentes de cambio ya que son, al mismo tiempo, parte de los procesos y sus beneficiarias.

Acerca de “La estrategia de largo plazo: coevolución de las soluciones”

Una transición energética rápida y prudente hacia 2050 necesita ser, de acuerdo con el investigador Roque Pedace, abordada desde la diversificación de tecnologías, y contemplar un ordenamiento territorial que permita mejoras simultáneas en la soberanía alimentaria y energética. Los “efectos de compartimentación”, como así también los activos varados, altamente probables en el paradigma fósil, pueden también ser consecuencia del sendero tecnológico adoptado para romper con él. Resulta importante, por tanto, abordar el desarrollo y la implementación de la LTS con participación extendida de pares, para la construcción colectiva de los escenarios, las hojas de ruta y la agenda de investigación que requiere esta transformación.

Acerca de “Propuesta de estrategia energética de largo plazo”

En este artículo, elaborado por Carlos Tanides de la Fundación Vida Silvestre, se remarca que una política energética sustentable en el largo plazo debe equilibrar la oferta y la demanda. Sin embargo, a nivel local, cuando se planifican las políticas del sector el foco se pone siempre en la primera. Es importante tener presente que, en muchos otros países, políticas que ponen énfasis en la demanda logran un ahorro energético equivalente al generado por las políticas que se focalizan en las fuentes de energía, pero a un costo mucho menor y con impactos sociales, ambientales y en la salud de menor escala. La integración del uso racional y eficiente de la energía (UREE) a las políticas energéticas permitiría que los servicios relacionados se puedan brindar a un costo más bajo, con inversiones más pequeñas y menores impactos ambientales. Pero sobre todo, se haría viable algo esencial: la introducción masiva de energías renovables.

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Los cupos son limitados.